Viaje por el norte de la península completado
26/08/2007La ruta estaría comprendida en ocho etapas, a cada cual más bonita que la anterior. Aunque eso sí, también destacar que a cada cual que pasaba, el cansancio se hacía más presente.
Todo comenzaría en el Área de Servicio de La Carreta, en Valencia. Nada más y nada menos que a las seis de la mañana. Era el punto de salida establecido para tomar algo, poner gasolina a nuestras máquinas, y comenzar un viaje de ocho días. Casi nada.
Primera parada en el Área 175, en la carretera de Valencia – Madrid. Parada para repostar, tomar algo sólido (pues ya había hambre) y comentar los primeros kilómetros de viaje. Éramos conscientes de que todo esto había acabado de empezar, y más conscientes aún de que algunos ya estábamos ligeramente cansados por el trayecto. Por supuesto, ni nos planteábamos retroceder. Lo que habíamos empezado se tenía que acabar. Y muy gustosamente además.
Pasaban los kilómetros y cada vez se notaba más espíritu de viaje, más emoción por conocer nuevas tierras, y más ganas de disfrutar los placeres culinarios de la zona.
La ruta transcurriría sobre estos puntos: Valencia – Madrid – Zamora – Miranda do Douro (Portugal) – La Guardia (Pontevedra) – Muxía (A Coruña) – Santiago de Compostela – Ferrol (A Coruña) – León – Burgos – Valencia.
El cansancio que al principio era abrumador, conforme iban pasando las etapas (y aunque algunos no lo quieran reconocer) cada vez era menor. Siempre acabas acostumbrando a todo, y en este caso no iba a ser menos.
Conforme íbamos pasando por ciudades y pueblos siempre intentábamos degustar platos típicos de la zona. Nuestro afán por probar cualquier cosa comestible nos llevó a meternos “entre pecho y espalda” desde unas cortadas de lomo o una deliciosa langosta, hasta cecina o morcillas de Burgos… pasando, eso sí, por el típico polbo á feira, multitud de carnes y pescados, percebes y estupendos postres caseros.
Aparte de las rías, calas o costas estupendas que hay, quiero destacar la impresión que, al menos a mí, me dio al llegar a Galicia desde Zamora. Entrando por la autovía que pasa por Rivadabia, en Ourense. Llegamos entre lluvia y sol, dejando un magnífico brillo, un hermoso arco iris y el sol colándose tímidamente entre nubes negras, dejando así estelas doradas en esos bosques altos de carballos (robles) que caracterizan la zona. Impresionante.

Cerca de cuatro mil kilómetros han separado el sábado día dieciocho del sábado día veinticinco. No pongo en duda que para muchos compañeros moteros esos kilómetros sean como “el pan nuestro de cada día”, pero para un servidor, y mucha más gente como yo, ha sido todo un reto batido y realizado con mucha ilusión y satisfacción.
Nos cruzamos con muchos más moteros que viajaban tanto en direcciones opuestas a la nuestra, como compartiendo ruta. A todos ellos desearles que el viaje les haya salido igual de bien que a nosotros, y que todos ellos hayan podido regresar a casa a contarle a sus respectivas familias lo bien que se lo pasaron.
Resumiendo: diecisiete personas; diez motos; al principio un coche de apoyo, y en la última etapa se sumó otro más; ocho días; cuatro mil kilómetros; mucho viento; bastante más frío que en Valencia (todos equipados con indumentaria invernal); muchas aventuras vividas y buena compañía.
Realmente sólo me hubiera faltado una cosa, personal, para que el viaje fuera completo… algún día, quizá…
¡Siempre vacaciones en dos ruedas!
¡Atención!: ya están subidas las fotografías del viaje a mi galería en Flickr. No son demasiadas, pero tampoco hubo tiempo de mucho más. Cuando estén las de los demás participantes en el álbum del club ya dejaré el enlace, que seguro que hacen un buen número.










