Sugestión
7/07/2007Anoche ésta fue la palabra más nombrada en un programa radiofónico que procuro no perderme nunca; estamos hablando de Milenio 3.
El de ayer fue un programa dedicado íntegramente a recordar relatos ya emitidos. Y sí, para los que hemos escuchado el anterior, ya sabemos que es porque están de vacaciones y emiten programas grabados. El momento en el que llega un relato, cada semana, es la parte que más me gusta. Cuidan tantísimo los efectos, los matices, las voces… que hasta parece que sea real. Quizá sea esa mezcla de interés por lo desconocido y miedo a lo que crees que no puedes ver lo que me hace que me encante tanto este programa.
Hablaban, como ya dije, de la sugestión. Comentaban que no era lo mismo escuchar un programa de ese tipo en casa, en la cama por ejemplo y tapado hasta las orejas, que escucharlo en plena carretera, conduciendo por la noche… Y más si lo que cuentan va relacionado con apariciones en curvas o cruces de caminos. Es inevitable, y tú mismo te sugestionas y empiezas a pensar hasta que acabas creyendo ver o sentir cosas que realmente ni sientes ni ves.
Anoche me pasó algo parecido. En uno de todos los relatos que emitieron estaba tan concentrado que creí escuchar hasta una puerta que se abría en casa…
Estaba solo en el comedor. Con el ordenador encendido y unos cascos puestos en las orejas, todo a oscuras menos la leve luz que emite la pantalla de mi ordenador y una lámpara en la que puedes dejar encendida únicamente una bombilla, para así tener una luz tenue… Escuchaba mientras tanto, como es de suponer, el programa de la radio. Narraban un relato en el que mentaban una puerta… Un acto reflejo me hizo moverme uno de los cascos hacia un lado para así poder escuchar por esa oreja lo que pudiera pasar… Y en ese mismo momento escuché el típico ruido de muelles que hacen los paños de las puertas al abrirse… Aún ahora no sé si sería cosa de algún efecto del programa en sí, pero me pareció escucharlo tan real… que hasta creía que había sido en casa… Me quedé paralizado unos instantes y me puse de nuevo el casco y pasé del tema… aunque no del todo: ya estaba sugestionado. Hasta que no me fui a la cama no paraba de mirar por el rabillo del ojo, y de pensar… a la vez que escuchaba el programa.
Hay gente a la que ese miedo, porque no sé si catalogarlo así… les provoque que el tema no les guste, pero en mi caso, hace que el tema me apasione. Quizá por mi afán de descubrir cosas nuevas e intentar saber el por qué y ponerle un motivo a todo… Aunque con estos temas resulta mucho más que difícil…











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