Soy Leyenda
28/12/2007
Parece que últimamente estoy haciéndome algo cinéfilo, entre la última película que puse y esta he visto otro más, pero ya lo contaré más adelante. Vamos con Soy Leyenda que es lo que importa ahora mismo.
Me llamo Robert Neville. Soy un superviviente que vive en la ciudad de Nueva York. Estoy transmitiendo en toda la banda de AM. Estaré en el puerto de South Street todos los días al mediodía: cuando el sol está más alto. Si hay alguien ahí… quien sea… si hay alguien ahí puedo proporcionar comida, puedo proporcionar refugio y puedo proporcionar seguridad. Si hay alguien ahí… quien sea… por favor… no estás sólo.

Esta podía ser la frase a destacar de la película. Se repite en varias ocasiones y, en cierto modo, forma parte del final de la misma. Podría decir que me puse a verla con unas expectativas altas, y no del todo se cumplieron. Aunque eso sí, tienes un rato entretenido asegurado.
Comenzamos porque el rodaje en casi todo momento es sublime. Al principio de la película ver la gran manzana totalmente deshabitada y con la naturaleza haciendo mella en edificios y calles… es impresionante. No así tan real como pudiera parecer, porque en diez años dudo mucho que las plantas estén por el medio de la ciudad, que rueden ramas como en el viejo oeste, y que las calles se hayan llenado de animales salvajes (aunque esto último es más creíble que lo demás si no tenemos en cuenta el argumento de la película). Debían haber hecho las escenas con menos luz y dándole un ambiente un poco más tétrico, pero bueno, eso siempre va según gustos.
El guión de la película, aunque saliéndose por completo de la novela en la que está inspirada y basada, es bastante bueno. Las ideas igualmente buenas. A menudo van compaginándose flashbacks con el presente; a veces te ayudan a entender al protagonista, y otras veces están tan poco definidos (concretamente al principio, porque después ya lo sabes) que te acabas perdiendo y no sabes si es presente o pasado. Pero bueno, en general ayudan bastante.
Yo catalogaría la película en dos partes (y bien diferenciadas además): antes de morir la perra y después de ello.
- Se puede decir que los primeros minutos de película son brillantes. En la “primera parte”, ver una entrevista en las noticias diciendo y asegurando que se ha encontrado una solución contra el cáncer aprovechando el virus del sarampión, y acto seguido ver que la humanidad se ha extinguido, que no queda nadie en la calle, que todo está vacío, y que solo queda un hombre en el mundo (o al menos eso cree él) rodeado de animales salvajes e infectados o buscadores de sombras… es realmente impactante. Además de eso, la actuación de Will Smith es increíblemente buena a mi juicio: todo el papel de la película recae en él, borda la expresión facial haciéndote ver la angustia y soledad por la que está pasando… aunque lo peor de este es que el Pastor Alemán que le acompaña en esa parte de la película está igual de sublime que él… y no sé si eso es bueno o malo…
- La “segunda parte” a mi juicio es algo más floja. Primero la perra, que era de lo mejor de la película. Y luego para acabar de rematar, en el momento que le vuelcan el coche, los infectados se apoderan de Neville y se ve una luz… ya sabíamos todos que el final que estábamos todos deseando no iba a ocurrir. Aquí es cuando van preparando ya ese happy end, como le suelen llamar, tan característico de las películas estadounidenses. Desde aquí en adelante todo lo que va pasando ya está de más.
Si la película se hubiera quedado en vez de en poco más de hora y media, en 80 minutos, hubiéramos tenido posiblemente la película del año. Aunque tal vez aun así lo sea, porque este año tampoco han salido muchas maravillas.
Los efectos especiales dejan algo que desear. Parece que estés viendo una película casi en el 2008, con los efectos especiales de los años 90. Los ¿vampiros? infectados tienen un aspecto pésimo. Debían ser personas echadas a perder, pero con el mismo aspecto prácticamente… y aquí nos han puesto a los mismos personajes que en Blade II con estruendosos berridos que palían el poco o nulo susto que te da al verlo, con el bote que has de pegar al escuchar de repente un chillido de tal calibre. Además, y como he leído por alguna crítica, el líder es calcado a La Momia. Lo único que sabe hacer es abrir la boca. O al menos algo especial a los demás, porque si algo tienen todos en común son loa berridos esos que me estaban poniendo negro cada vez que salían. He disfrutado más de la película en los tramos donde no salían los infectados que donde salían. Para mí el precio de la película está en ver a Will Smith en sus momentos de tristeza y soledad, no en ver unos cuantos monigotes generados por ordenador que no me dicen mucho.
Uno de los momentos en los que peor lo pasé de la película es cuando están en el laboratorio después de haberle inyectado una cura a Sam (la perra) y se le va muriendo en sus brazos… No sé si por ser amante de los animales, y en especial de los perros, o por qué… pero en ese momento lo pasé francamente mal. Y ahí le doy un punto negativo a Will, porque aparte de la cara de pena y amargura que ponía, debería haber soltado una lágrima al menos. Recordemos que es el único contacto que tenía con algún ser viviente, y que no fuera un infectado.
El happy end, como lo llaman y ya decía yo anteriormente, viene cuando la salvadora llega con una luz potente que hace que Neville vuelva a casa fresquito, la “chica para todo” incluso le pone puntos en la herida que se hizo al caer de la trampa que le habían puesto, y ya meten también a un niño para dar un poco de lástima y aumentar el sentimiento de paternidad que tenía al recordar a su hija perdida. Ahí viene cuando a los americanos les da por poner el toque católico, diciendo que Dios se había comunicado con la “chica para todo” y asegurando que quedaba una colonia de hombres no infectados (¿no era el último hombre?)… Y ya el toque Shrek lo mata. Que no seré yo quien diga que no em gusta Shrek, porque me gusta y lo reconozco, pero creo que no pega nada ahí.
Los últimos minutos Neville se ve acorralado, y en un acto heroico salva a la “chica para todo” y al nene, y él se suicida para salvar al mundo de la catástrofe con una granada de mano y un placaje al más puro estilo del rugby o hockey. Fin de la película.
Es cierto que es una buena película, pero podía haber sido mucho más de lo que fue si hubieran seguido en el plan de mi llamada “primera parte”. Hubieran conseguido incluso desbancar a El Orfanato y que todo el mundo se olvidara de la película de nuestra paisana Belén Rueda mientras ésta estuviera de estreno.
Esperaremos cincuenta años más para ver si alguien se atreve a rodar una adaptación real de Soy Leyenda, tal cual la cuentan en la novela. Por lo pronto, creo que sí se podría calificar ésta como mejor película que su antecesora El último hombre… vivo (The Omega Man) protagonizada por Charlton Heston… aunque no sea como para tirar cohetes en su “segunda parte”.
Es lo que tiene tener unas expectativas altas antes de empezar a ver una película… luego pasa lo que pasa.










