Pensamientos paranormales

Quienes me conocéis o me seguís sabéis que los fenómenos paranormales son algo que me fascina. Ante cualquier cosa imprevista por mi cabeza suelen pasearse pensamientos de esta índole: un ruido, una luz, algún movimiento… Siempre trato de buscar alguna explicación más allá de donde llegaría la lógica. Aunque normalmente siempre me lo callo porque son cosas que no a todos gustan. Pero a mí me divierte, me entretiene, me hace pensar y darle vueltas a la cabeza con las teorías; a veces me puede la sugestión y en los que serían peores momentos es cuando mejor lo paso.
El viernes volvía de una boda. Volvía con mi moto y tenía dos opciones, o volverme por la autovía o disfrutar de la noche y su fresquito paseándome por una carretera secundaria que está muy bien. Cruzas algunos pueblos donde a esas horas nadie más te acompaña. Y dejados atrás, únicamente te encuentras con la compañía de la siempre presente luna blanca, iluminando levemente las copas de los árboles que aderezan los arcenes de las vías por donde marchas.
Como no podría ser de otra forma, mientras disfrutaba de pasear a lomos de mi moto en la oscuridad de la noche pensaba en la multitud de leyendas urbanas que tienen como denominador común una carretera. Incluso recuerdo al menos tres relatos de Teo Rodríguez que también se centran en este escenario que, con determinadas palabras bien dichas, pondrían los pelos como escarpias a cualquiera. En esos momentos me hubiera gustado poder estar escuchando al mismo tiempo Milenio 3, tal como hiciera en aquellas vacaciones donde escuchara un relato sobre la Santa Compaña desde la mismísima Galicia. Increíble.
Fue un viaje placentero. Después de un día caluroso acechó la noche dejando el típico fresquito de esta zona (que dicho sea de paso, no todas las noches de este año se deja caer), y mi mente haciendo de las suyas. Como casi siempre.
Y por qué cuento esto, pensaréis. Pues no lo sé. Y no lo sé porque quizá ni esté contándolo tal como en su momento lo vivía. O quizá sí, pero no sea capaz de hacéroslo llegar así a vosotros.
A lo mejor, si me lo pienso, quizá un día de estos os contaré algo de la casa donde vivo, que seguro que os gustará.















1 17/6/2009 en 12:50 am
Es tu blog, está para contar lo que te apetezca. A mi también me gustan las leyendas urbanas ya no llego (desde hace tiempo) a lugares de la mente tan remotos como los OVNIs, apariciones marianas y esas cosas (aunque intento desarrollar una teoría sobre viajes temporales).
Por cierto, volvías de una boda, ¿ibas de traje en la moto?, eso si que mola xDD, gente motorista trajeada xDD
Un saludo.
2 17/6/2009 en 12:07 pm
A mí la ufología me gusta en cierto modo, porque sé que ni por asomo estamos solos y me gustaría saber quién más hay aparte de nosotros. Pro no me atrae tanto como pueden ser las posesiones, las apariciones marianas, las videncias (reales, no fraudes), los médium (ídem que la anterior) y en general todo lo que algún día sí tengamos consciencia de que haya estado vivo y haya existido y que ahora esté, o pueda estar, entre nosotros.
Y en cuanto a la boda, la chaqueta la llevaba guardada y llevaba la de cordura, pero lo demás sí lo llevaba, claro. xD