César Millán en La Noria, Telecinco

2/05/2011

No creo que haya nadie, al menos nadie que ame a los animales, que no conozca a César Millán. O más conocido como «el encantador de perros». Lo sigo desde hace tiempo, y me gusta porque en muchos casos hace fácil lo que per se parecería imposible. Han salido muchos otros adiestradores de perros en televisión, con un formato muy similar al de César, pero el problema es ese mismo: no son César Millán.

Tuve la grata sorpresa de enterarme que este pasado sábado saldría en La Noria —Telecinco—, donde iba a ser entrevistado por Jordi González y su séquito. No suelo ver ese programa, salvo contadas excepciones, normalmente mientras ceno y no hay otra cosa que ver. Pero como salía César, decidí ver la entrevista que le hicieron. Lo bueno que saco de ella es que va a estrenar próximamente un programa, que probablemente se emitirá en Cuatro, con un formato similar al que tan popular la ha hecho en el mundo, pero en España, para españoles y en español. Justo lo que todos estábamos esperando.

El vídeo que aparece sobre estas líneas contiene la entrevista íntegra que en La Noria se le hizo a César, para quien no lo haya visto. No he encontrado ningún otro vídeo que contenga toda la entrevista íntegra, por lo que no he tenido tampoco posibilidad de elegir. Éste tiene una marca de agua en el centro, bastante molesta dicho sea de paso, pero exceptuando eso, está bien.

Quiero hablar sobre la entrevista, porque si bien en este caso la única culpa que se le puede echar a Jordi González es de no saber adiestrar a sus colaboradores, como César hace con los perros, se deberían haber tomado medidas para que algunas cosas que se dijeron en la entrevista no se hubieran dicho. Sobre todo, las intervenciones de Jimmy Giménez-Arnau, que realizó un espectáculo bochornoso. Nada más empezar la entrevista se le preguntó de qué forma salió de México y entró en Estados Unidos; por sí misma no es una pregunta oportuna, pero tampoco tiene nada más allá. Él mismo reconoció que brincó, ante lo cual, aunque lo pienses, si quieres hacer una entrevista serie no puedes preguntarle si fue considerado un espalda mojada. Está de más. Más tarde se le preguntó qué pensaba sobre la zoofilia, poniéndole de ejemplo unas películas las cuales Jimmy parecía conocer a la perfección. Y en fin, una cantidad de tonterías inconcebibles. Supongo que, en parte, César sabría a lo que iba, sabría más o menos las preguntas que le iban a hacer, pero no creo que las conociera todas porque, a veces, la cara de César era un poema. Aunque Telecinco venda este tipo de espectáculo, hay que ser conscientes de quién es quien está siendo entrevistado. Que me perdonen, pero César Millán no es alguien como María Antonia Iglesias, que por tal de sacarse unos euros en cada programa, va a hacer el ridículo si es necesario.

Por Twitter además había gente que respondía a los que nos quejábamos de parte del trato que se le estaba dando. Y repito, casi todas las quejas iban sobre muchos de los comentarios que vertió Jimmy Giménez-Arnau. Nos decían si creíamos que César Millán era Dios, como para que se le tuviera que tratar correctamente, o de otra forma. Y no pueden mas que dejarme perplejo esas cuestiones. ¿Desde cuándo se necesita ser Dios para que te respeten? El respeto es algo que se le debe a todo el mundo, tal como nos gusta que nos lo tengan a nosotros mismos. Y si quieres respetar a alguien no puedes llamarle espalda mojada a los tres minutos de dar comienzo a una entrevista.

En fin, que hay gente de todo tipo, lo sabía. Pero que había gente que cuestionaba si tener o no respeto por alguien¿Qué opináis vosotros de todo esto? ¿Y de la entrevista?

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Delicious: el lobo no era tan fiero como lo pintaron

27/04/2011

Si hay algo que, con el tiempo, quienes usamos internet habitualmente para informarnos deberíamos aprender es que, siempre, las noticias tienden a exagerarse de sobremanera. Y más, si de lo que se habla no son noticias sino rumores. Aunque como es evidente, seguimos sin acostumbrarnos. Y a la mínima de cambio, salte un rumor, salte una noticia, lo que sea: nos alarmamos. Y es lo que pasó cuando, en diciembre del pasado año, salió una fotografía en la que se podía ver como Yahoo! estaba planeando deshacerse de Delicious: ese archivo de marcadores al que tantísima gente le tenemos aprecio. Tanto por el tiempo que lleva entre nosotros, como por su característica principal: fue el primero en dar a conocer lo importante que era tener nuestros marcadores en internet, para disponer de ellos en cada ordenador desde el que pudiéramos conectar. Siempre disponibles, a mano.

No tardó demasiado Yahoo! en enterarse de que esa fotografía estaba corriendo por internet como la pólvora; por tanto, no tardaron tampoco en crear un artículo en su blog informando sobre la situación en la que se encontraban. No obstante, y como escribí ya aquí, me puse rápido a investigar posibles servicios que reemplazaran al que entonces parecía enfermo en estado terminal Delicious. Pese a encontrar buenas alternativas, ninguna conseguía reemplazar el espacio que Delicious había ocupado desde el día que lo descubrí: todas tenían algún pero.

Es por ello que hoy es un día importante para los que, pese haber probado las alternativas, decidimos seguir confiando en Delicious, ya que sigue siendo lo mejor que existe hasta el momento. Es un gran día, digo, porque acaban de anunciar que Delicious ha sido comprado por los fundadores y creadores de YouTube: Chad Hurley y Steve Chen. El comunicado viene a decir esto:

Hoy, nos complace anunciar que Delicious ha sido adquirida por los fundadores de YouTube, Chad Hurley y Steve Chen. Como creadores de la mayor plataforma de vídeo en línea, tienen experiencia de primera mano permitiendo que millones de usuarios compartan sus experiencias con el mundo. Se han comprometido a ejecutar y mejorar Delicious.

Indican que aproximadamente hasta julio de este año no empezarán las migraciones, pero cuando conectas ahora a tu cuenta de Delicious te insta a crear una cuenta —de nuevo— como todos teníamos antes: sin estar vinculada a Yahoo! Es decir, es el primer paso para que todas las cuentas puedan ser migradas de forma satisfactoria hacia los servidores de los que, en breve, decidirán el rumbo de nuestro querido almacén de marcadores particular.

Ya veremos qué sorpresas nos depara el futuro de Delicious.

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Mi chica

26/04/2011

fotografía de Guada(lupe)

Aunque por el título pudiera parecer que voy a hablar sobre la película de Macaulay Culkin que tanto me gustaba hace un montón de años, no es el caso. Hace un par de días hablaba con alguien sobre los listones que ponemos, o que tenemos, a la hora de elegir nuestra pareja. Me recomendó un artículo de su blog donde comentaba cómo sería su hombre (im)perfecto. Quedó ahí el tema, hasta hoy. Recordé que había comentado eso, y que me recomendó leer el artículo. Antes de eso, ya estaba buscando una fotografía que me inspirara a escribir uno similar. Me costó un montón encontrarla, pero tras unas cuantas horas de búsqueda di con la que veis sobre estas líneas, que me parece perfecta. Y decía que recordé leer el artículo; antes de tener la fotografía preparada, ya lo había leído. Y como tenía pensado, me animo a escribir mi propio artículo. Si se me conoce es fácil saber qué podría buscar, pero por si se diera el caso de que alguna admiradora secreta me lee y se siente identificada, con esto ya no tiene más remedio que darse a conocer. xD

Aficiones

Considero que una de las partes más importantes en una relación es tener aficiones en común. Si quieres pasar tiempo con alguien, pero no hay nada en común que hacer en ese tiempo, no creo que una relación pueda tener demasiado futuro.

No me gusta salir de fiesta, a la chica con la que esté no debería gustarle tampoco, o al menos, no de forma constante. Alguien que base su fin de semana en irse de fiesta y el resto de la semana a hablar de lo bien que se lo pasó el fin de semana anterior yéndose de fiesta no puede tener ningún futuro conmigo. Debería ser valencianista; de no serlo, es preferible que no le guste el fútbol. En caso de que le guste el motociclismo, debería al menos reconocer que Valentino Rossi es el mejor piloto de la historia; si no es capaz, no me sirve. A mí la Fórmula 1 no me gusta, pero en un acto de generosidad por mi parte, si a esa persona le gustara no me importaría. Deberían gustarle las motos, esto es muy importante: uno de mis sueños es, cada vez que tenga vacaciones, irme por ahí con una moto, a ver mundo sobre dos ruedas… alguien a quien no le gusten las motos, ni sea capaz de probar la experiencia, no me sirve. Debería gustarle que le haga fotos, si también le gusta hacer fotos, es un punto extra; me encanta la fotografía, me gusta fotografiar, y si estoy con alguien va a apetecerme en muchísimas ocasiones hacerle fotos —aunque sea consciente de que en un futuro puedan ser una carga emocional innecesaria—; conste también que no hablo de fotografías domingueras, que también, si no de algo más. Deberían también gustarle los animales, en especial: los perros. Poder tener una conversación con esa persona sobre tecnología o informática y no morir en el intento da una inmensidad de puntos extra. Si además usa dispositivos Apple, le gusta la marca, o al menos no siente animadversión por ella, da algunos puntos extra más. Debe gustarle Valencia si no fuera valenciana, aunque si lo fuera sería magnífico. Debe ser capaz de disfrutar con las fiestas valencianas que tanto me gustan a mí, como por ejemplo: las Fallas. No hay mas que leer un poco por aquí, por aquí o en Twitter para saber lo que pienso sobre el idioma de mi tierra o sobre el imperialismo nacionalista catalán; alguien que no sepa reconocer que el valenciano es el idioma oficial de la Comunidad Valenciana y que per se es un idioma que no depende en absoluto del catalán no tiene nada que hacer conmigo. Debe gustarle la música, y digo bien: música; si asocias música con Justin Bieber —o similares—, desiste; si asocias música únicamente con música techno y, en especial, hardcore, madura. Y creo que no añadiré más cosas, que ya hay bastantes.

Personalidad

Debe ser una persona de naturaleza alegre; es evidente que no siempre se puede estar alegre, pero no quiero estar con alguien con quien tenga que tener cuidado en cada momento por si le da por cortarse las venas —abstenerse emos—. Debería ser, al menos, cariñosa conmigo; el romanticismo es quizá algo demasiado subjetivo como para ponerlo como exigencia, para cada cual se es romántico de una manera. Detallista, eso es genial. Soy una persona a la que le gusta tener prácticamente todo controlado, tener estudiada y planeada gran parte de mi vida, aunque luego salga mal —como ha pasado casi siempre—; no puedo pedir eso, pero tampoco quiero una persona que pase olímpicamente de todo, que improvise siempre y no le guste hacer planes. Me gusta una persona comprometida, que tenga las ideas claras; la idea de estar con una persona por el simple hecho de estar con alguien me espanta. Si eso de la fidelidad no va contigo, no te molestes siquiera en preguntarme la hora. Que no tenga bipolaridad, trastorno de personalidad múltiple o similares; por favor, si observas que puedes tener alguna enfermedad psiquiátrica —diagnosticada o no—, no te molestes. Que me haga reír, al igual que haré yo. Que no sea individualista: que le guste hacer cosas en común, pasar tiempo juntos, etc. La prepotencia, arrogancia y egocentrismo están prohibidos. Dicen, que el sarcasmo y la ironía son la salsa de la vida… yo también lo creo.

Para terminar…

Una chica así, cumpliendo todo punto por punto, imagino que la única forma de conseguirla sería travistiéndome y no entra entre mis planes —que como dije, todas estas cosas si las tuviera en mente ya lo sabría—, pero estábamos hablando de mi chica ideal, no de una chica real o fácil de encontrar.

Mientras tanto, seguiré como hasta ahora. Que como dicen: más vale solo que mal acompañado. Aunque como diría Luis Pardo: o quizá no.

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Telefónica pasa olímpicamente de los reportes de errores en su web

19/04/2011

Lo primero quiero dejar claro que soy consciente de que esto no va a servir de nada; dicho esto, prosigo. Como dije en Twitter cuando, bien hartito, terminé de hablar por teléfono con innumerables operadores: «hablar por teléfono con Movistar es como dirigirte a una lápida y esperar a que el muerto que está dentro del ataúd conteste». Yo soy de los que siempre he defendido a Telefónica, a Movistar, o como quieran llamarse. Desde que tengo internet nunca cambié de compañía; me lo planteé muchas veces, no diré que no, pero nunca lo hice. El motivo por el cual no lo hice es sencillo: siempre que tuve un problema me lo resolvieron de forma eficiente, y sobre todo, rápida. Esto parece estar cambiando, y me explico.

El mes pasado cuando, como mes a mes, toca abonar la factura correspondiente, accedí a mi panel de control, de ahí me fui a facturas pendientes, y de ahí seleccioné la del mes en curso con la intención de abonarla mediante tarjeta de crédito —la forma más cómoda que hay, ya que no aceptan Paypal. Rellené mi número de tarjeta de crédito, todo correcto, seleccioné la fecha de vencimiento de mi tarjeta, también todo bien, siguiente… ¡Sorpresa! La página que debería salir donde indicaras tu código secreto de la tarjeta para proceder al pago no sale; en su defecto, aparece una preciosa página en blanco con un Not Found por cada frame que carga la página.

Como soy de naturaleza humana gentil procedo a llamar por teléfono al 1004 a reportar el error. Llamo y mi sorpresa es ver que la llamada que estaba realizando no estaba sirviendo absolutamente de nada. Según quien me atendió, dejaba constancia del error, pero que no obstante, contactara con el servicio de ayuda de la web para reportar mi error —¿perdón? ¿mi error? ¡vuestro error será!. Obviamente, pasé de rellenar formularios porque mi error estaba reportado por teléfono. Como ya apenas quedaba tiempo para pagar, opté por una vía alternativa —la cual, aunque esté disponible, NO es la que yo quiero— y realicé el pago mediante ese método, olvidándome del tema hasta hoy.

Pasado un mes, hoy trato de entrar de nuevo. Con la esperanza de que, como ya había reportado el error, y había pasado un mes entero, el error estaría subsanado. Podéis llamarme inocente u optimista, lo que queráis, pero pensando mal acertaréis —como casi siempre—: en efecto, no estaba solucionado el error. Llamo de nuevo al 1004, del 1004 me mandan llamar al 1002 —algo que el mes pasado no me habían dicho, pensaba que iba por buen camino—, de ahí me dicen que ellos no llevan la página web, que debo llamar al 1004 de nuevo y decirle nada más a la máquina la palabra comercial; tras hacerlo y pasarme con, aproximadamente, 7 operadores distintos después, acabo con alguien que parecía que tenía ganas de trabajar y de hacerme perder el tiempo a mí. No sin antes haber pasado por uno en el que me soltaba la perla del mes: «debe ser un error suyo, quizá no le funcione internet; puedo probar a restablecerle la conexión o indicarle cómo reiniciar Internet Explorer». Ante esta maravilla de frase, con la que me dejó perplejo, tras darme margen de unos segundos para recapacitar respondí «vamos a ver, ¿usted cree que si no me funcionara internet podría haber realizado los pasos previos a darme ese error?» Tras eso parece que quien se quedó en blanco fue él, que acabó pasándome con otra persona diferente.

Sigo por donde iba, la persona que tenía ganas de trabajar. Me pregunta si puedo acceder a mi zona de usuario, le indico que sí, que si no ninguno de los pasos comentados podría realizarlos. No conforme con ello, me dice que le indique mi nombre de usuario, el cual según ella es incorrecto; me indica uno nuevo y una nueva contraseña —yo sin entender el motivo, porque mi problema no era ese, aun así acepto—; relleno usuario y contraseña que me indica: no funciona. Me da un acceso para que recuerde mi contraseña, sigo todo el proceso, indica que la contraseña ha cambiado correctamente. Procedo a identificarme con el usuario y esa contraseña que indiqué: no funciona. Más harto estaba cada vez, con lo que de casualidad probé a entrar con los datos que tengo desde siempre: funcionan. De esa forma se lo hago saber, con lo cual no se le ocurre nada más que decirme que llame de nuevo al 1002. Ante esta respuesta, y ya cabreado, le digo: «mire, he llamado ya antes y me han dicho que ahí no es; si llamo de nuevo me preguntarán si estoy imbécil». Ya he pasado de todo lo demás que me decía, de vías alternativas de pago —las cuales ya me las conozco todas—, de indicar que mi usuario y contraseña no funcionan, cuando funcionan perfectamente —los de siempre, no los que ella me dio—, etc. Imagino lo mal que lo deben pasar quienes no tengan ni idea y vayan a ciegas siguiendo todos y cada uno de los pasos que vayan indicándole, pensando que podrán conseguirlo. Lástima me dan, de verdad.

Y para concluir, aquí sigo yo. Con un error en la página web, que de proceder como van procediendo hasta ahora ya podrán llamar quinientas o mil personas que de no reportar el error a quien deben reportarlo seguirá por los siglos de los siglos. Teniendo que optar por una vía de pago que no me convence, simplemente porque son tan incompetentes que no saben comprender que ellos también pueden tener errores en su página web, y que el error no tiene por qué ser siempre cuestión del cliente. Y en fin, con un cabreo de narices, porque encima de que pierdes el tiempo reportándoles errores en su servicio, pasan de ti, que es la forma más fácil de evitar el problema. O eso, o darte soluciones estúpidas, como básicamente ha sido el caso de hoy. Aunque en fin, aquí al menos te atienden al teléfono. Cuando reporté un bug en Echofon ni siquiera se dignaron a contestarme… No sé qué será peor.

Por cierto, esto está escribiéndolo un fantasma. Como no me reiniciaron la conexión a internet ni me ayudaron a reiniciar Internet Explorer, mi conexión realmente no funciona. De ahí que me dé el error que me da, todo culpa mía.

18/05/2011, edito: un mes después —que es cuando he podido probar de nuevo, para pagar— todo sigue igual. Mismo error, en la misma página, en el mismo momento. Nadie ha solucionado nada; les importa poco, o nada, los problemas que los usuarios tengamos. Si no podemos pagar cómodamente desde casa, qué más les da a ellos, ya nos buscaremos la forma de pagar yendo donde sea necesario, a la hora que sea necesaria…

20/06/2011, edito: hoy misteriosamente, todo funciona de nuevo. Parece pues, que tenía razón y el problema no era mío. Nadie me avisó de nada, pero al probar hoy, como cada mes, ya pude hacer el pago.

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Política: vocación de servir

17/04/2011

Territorio Vergara

Otra genial viñeta del gran Vergara que muestra la realidad de la inmensa mayoría de políticos; tanto de este país, como de cualquier otro. Lo único que les interesa es el bien propio, importándoles muy poco —o nada— el del pueblo al que dirigen.

Para qué decir más, si en una imagen queda toda la realidad reflejada

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Spotify: sucumbiendo al poder de la industria

16/04/2011

He preferido esperar un tiempo para ver las cosas desde todos los puntos de vista posibles. Me he dado cuenta que, muy seguro, lo que ahora vaya a escribir va a distar muchísimo de lo que hubiera escrito si me pongo a redactar esto en el preciso momento en que me enteré de lo que planea hacer Spotify a partir del próximo 1 de mayo. A veces es mejor esperarme un poco y reflexionar que escribir un artículo bajo el cabreo que tenía cuando me enteré de todo este follón, así sale todo mejor.

En su día ya comenté las bondades de Spotify. Desde entonces no he dejado de usarlo en ningún momento y van dos años. Tanto yo como muchos otros estábamos perfectamente convencidos de que el servicio que hasta ahora mantenía Spotify podría ser el modelo de negocio del futuro: obtener servicios gratuitos a cambio de sufragar los gastos del servicio tanto con anuncios publicitarios sonoros como visuales; no es que en Spotify hayan sabido aprovecharse de esto, porque en ningún momento han ofrecido servicios publicitarios personalizados —estar escuchando a Nach y que te salga publicidad de Pablo Alborán no es lo más indicado—, teniendo a su alcance una lista de todo lo que escuchamos pueden sacar unos patrones desde los que poder ofrecer servicios publicitarios acordes al gusto del consumidor… No han sabido hacerlo. A partir del modelo de negocio de Spotify han nacido otros como 24symbols, una iniciativa española que pretende ser conocida como el Spotify de los libros. Teniendo en cuenta la jugada que Spotify ha hecho ya no sé si tendrá mucho futuro, tanto esta iniciativa como otras, que puedan derivar de la idea original de Spotify.

No es ya novedad que desde hace unos meses en Spotify sacaran un producto de pago intermedio, dejando así en su catálogo tres tipos de cuentas: free, que éramos todos aquellos que desde el principio utilizábamos Spotify, los que tuvimos que sudar para encontrar una invitación, sirviendo como cobayas de prueba para estos chicos que al final nos han dado la patada, todo ello sin límites de horarios; open, que vendrían a ser los últimos modernos que han descubierto Spotify, que han entrado sin invitación, aceptando desde el principio unos límites de uso del servicio; unlimited, con la que pagando tan solo cinco euros al mes conseguías el mismo servicio que veníamos teniendo desde hace años los free pero eliminando los anuncios publicitarios sonoros y visuales; premium, el servicio premium que existe desde siempre, con mejor calidad de sonido (no en todas las canciones, cabe destacarlo), posibilidad de escuchar Spotify en el smartphone, también sin límites de horarios, pero teniendo acceso a algunas canciones que con la cuenta free no se podían escuchar dependiendo del país donde residas.

Con todo esto me parecía un modelo de negocio perfecto. Ahora, de la noche a la mañana, aquellos que llevábamos años utilizando Spotify, los que con nuestro boca a boca hicimos popular el servicio, los que contamos las bondades y los primeros que dejamos de descargar música ya que había un servicio perfecto y, realmente, el único que a mí ha conseguido hacer que prácticamente no descargue nada… a nosotros ahora nos dan por el culo. Y esto permitidme que no sepa expresarlo de una forma más correcta, porque es así como me siento.

A partir del 1 de mayo a los que tenemos cuentas free y open nos meterán en el mismo pack; una modalidad de cuenta nueva con la que sólo podrás disfrutar de 10 horas al mes de Spotify y un límite de 5 reproducciones de la misma canción. Unas condiciones nada óptimas para poder disfrutar el servicio en condiciones; personalmente las catalogaría como unas condiciones de risa.

Y digo de risa porque, mencionando de nuevo proyectos derivados de la idea inicial de Spotify, ¿qué pensaríamos si en 24symbols sólo nos dejaran usar el servicio de forma gratuita para leer un máximo de 10 páginas al mes y no poder seleccionar el mismo libro para leerlo más de cinco veces? Sería un servicio totalmente estúpido, el cual no haría que rechazáramos por sistema la descarga de un libro desde los millones de sitios donde se pueda encontrar, en pro de consumirlo legalmente.

Lo peor es que no encuentro una alternativa real a Spotify. Si ya de por sí en muchísimas ocasiones los álbumes estaban antes en Spotify que en las tiendas, ahora contando con el beneplácito de las grandes multinacionales, con la industria, con las discográficas más importantes y con los partidos políticos que tantísimo empeño están poniendo en regular todo el contenido que aparezca por internet, mucho más. Ningún otro servicio va a a poder competir con esto, ni con el orden que tiene Spotify, ni con la calidad de sus aplicaciones, ni siquiera con lo agradable que es utilizarlo. Además, todas esas páginas a las que hoy en día accedemos de forma gratuita, como por ejemplo Grooveshark y servicios similares, es muy probable que cuando la estúpida ley Sinde entre en vigor les queden las horas contadas como no hagan algo similar a lo que ha hecho Spotify. La cosa está poniéndose realmente mal. Y me atrevo a decir que cada vez peor, quizá esté demasiado pesimista pero es lo que veo…

Así pues, tal y como están las cosas creo que de no someternos a las voluntades actuales de Spotify, quienes perdemos somos nosotros. No hay nada que le haga sombra siquiera, por el momento. Es muy cierto que la cantidad de usuarios que ha tenido Spotify hasta el momento es increíble, y que con estos cambios muy seguramente muchos de ellos se lo replanteen y opten por otros servicios de similares prestaciones que hoy por hoy todavía tienen vida. Aunque si todo va como imagino, acabarán cerrando y de las pocas opciones que seguirán existiendo será Spotify. Con lo cual, los que no podemos vivir sin música tendremos que claudicar, sí o sí.

Estimo también que deberían tener en cuenta la situación mundial que hay ahora mismo. Muchos de nosotros no es que no queramos pagar, ni queremos tenerlo todo gratis, simplemente es que hay veces que por más que quieras, no puedes. Si querían poner el servicio de pago podrían haberse esperado un tiempo, a que la crisis por la que todos los países —en mayor o menor medida— hubiera pasado un poco de largo. Yo soy de los que cuando tiene no le importa gastar en algo que de verdad merezca la pena, pero cuando no hay

Y vale que si lo piensas fríamente no es tanto dinero; la cuenta unlimited cuesta 5 euros al mes sin límite de tiempo. Un simple CD te cuesta dos y hasta algunos tres veces más, y solamente tienes, en el mejor de los casos, 15 canciones. El problema es cuando por utilizar lo que hasta ahora conseguíamos gratis, sumas 5 euros de esto, 10 euros de aquello, 5 de lo otro… Y volvemos a lo mismo: la crisis. Por más que quieras, no puedes.

En fin, me quedó un artículo bastante más largo de lo que pensaba, pero creo que me he expresado de la mejor forma posible, me he desahogado, y he conseguido lo que quería. Si de aquí al 1 de mayo no saliera al mundo algo como Spotify con un servicio gratuito decente, probablemente seré uno de tantos que termine por claudicar y pagar por utilizar el servicio premium. Eso sí, personalmente no creo que merezca la pena el tipo de cuenta premium si no tienes un smartphone, así que en todo caso me decantaré por la cuenta unlimited.

¿Qué pensáis vosotros de todo esto?

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En la Comunidad Valenciana el fútbol se escribe con V de Valencia

11/04/2011

Ayer fue un día estupendo, o más bien, una noche estupenda. El día lo dejaré al margen, ya que no tiene que ver con lo que aquí voy a contar. A estas alturas no habrá nadie que no sepa que el Valencia le metió una manita al Villarreal. Una cura de humildad en toda regla, que se la merecían y mucho. Un equipo que en su historia no ha ganado absolutamente nada no puede pretender ser el primer equipo de la Comunidad Valenciana. Y mucho menos, decirlo con la facilidad que se dijo. Corres el riesgo de que te tomen por imbécil, como es evidente que ha sucedido.

Queremos ser el equipo que represente a la Comunidad Valenciana en la Liga de Campeones del año que viene.- Juan Carlos Garrido

¡Toma representante de la Comunidad Valenciana! Cuando hayan ganado un título en su vida podrán mirarnos a los ojos, mientras tendrían que estar calladitos y que ni se les escuchara. Dicho esto, decir también que me parece una falta de respeto enorme para el Cádiz que esta pachanga dominguera sea reconocida mundialmente como el submarino amarillo. Si no fuera porque el Sr. Roig se dejó los cuartos en el equipo, costándole de su propio bolsillo, estos no serían ni la mitad de lo que son —que no es que sean mucho.

Garrido, un consejo: antes de abrir la boca piensa lo que vas a decir, no sea que después te coloreen la cara con una Garrinita.

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