Hace un tiempo @nalhwe puso un vídeo de un corto que me encantó —el que veis sobre estas líneas—, como estaba con todo el lío de Vodafone y más cosas por ahí, preferí no decir nada aquí ya que no estaba el horno para bollos. Ahora que todo pasó, quiero compartirlo con vosotros; de nuevo lo vi hoy y me gustó tanto como aquel día.
Para ser un corto casero, como indican, la calidad de la imagen es muy buena. Los actores interpretan muy bien y tiene muy buenas tomas de dirección. La idea es buena, y es un tema que todos nos hemos planteado alguna vez. Como suele decirse: todos tenemos un precio. Sea económico, material o humano. Todos tenemos algo o alguien por quien haríamos cualquier cosa, aunque a priori resulte difícil verlo con claridad.
El final, sobre todo, me encanta. Me reí mucho con prácticamente todo el vídeo, y el final es muy, muy tierno. Espero que os guste.
La telenovela parece que llega a su final. Y digo parece, porque con Vodafone nunca se sabe qué puede pasar. Desde el anterior capítulo han pasado muchas cosas, de las que espero no olvidarme a la hora de mantener al día a mi público fiel, que me demandan más capítulos y hasta un libro, dijeron por Twitter.
Después de demasiados dolores de cabeza causados por esta gente, viendo que julio terminaba y entrábamos en agosto, decidí olvidarme de lo que me prometieron y hacer borrón y cuenta nueva. Es decir, me olvidé de que me habían prometido internet gratuito hasta el día 31 de agosto y del dinero que me debían por las veces que me había conectado y me habían cobrado injustamente. Quería solucionarlo cuanto antes, y la mejor forma que se me ocurrió de tener internet en el móvil era pasándome a contrato, la tarifa más básica, pero que para lo que quiero me sobra. Además, lo había pensado hacer ya, antes de todo este lío, y cuando pasara la promoción de internet gratis que debería haber tenido. Me compensa más, puesto que más o menos pagaría lo mismo, y además, tengo 150 minutos gratis al mes a cualquier número de teléfono.
El día 6 de agosto solicité una movilidad, de prepago a pospago. No recuerdo si ese día, o al siguiente, me devolvieron el dinero que me habían cobrado injustamente durante el tiempo que me conecté a internet en el periodo que debería haber sido gratis. Dentro de lo que cabía, estaba contento. Se suponía que no iban a tardar demasiado en pasarme a contrato, que me habían devuelto mi dinero, y que aunque no me hubiera podido conectar a internet tanto como hubiera querido durante este tiempo, pues en fin… qué más daba ya.
Como nadie me llamó, ni me dijo nada, el día 8 llamé por teléfono a la tienda online para saber qué pasaba con mi migración; me dijeron que me esperara, que durante esa semana o la próxima se me enviaría mi tarjeta sim nueva, la que vendría con el contrato, y ya podría hacer uso de ella. Me esperé hasta el martes día 16, por la mañana, porque el 15 fue festivo en toda España. El martes me dijeron que estaba en proceso de activación, que como era migración nadie me tendría que enviar una nueva tarjeta sim, que la que tenía me servía; que en unas horas recibiría un aviso como que ya era de contrato. Aunque se contradecían, dejé pasar tiempo… Dejé pasar varias horas, más bien. Por la tarde llamé por teléfono y me dijeron que mi migración era efectiva desde ese mismo día a las 12:00 —del mediodía—, me dicen que deje pasar unas horas, que debo recibir el aviso pronto… Llamo al día siguiente, porque obviamente, del aviso no había ni rastro —ni se le esperaba. Me dicen que a ellos les consta que ya soy de contrato, que en unas horas más debo recibir el aviso, que el contrato puede tardar en propagarse a todos los sistemas ¿?… Justo después, llamo al 123 para que me confirmen que es cierto lo que me han dicho en la tienda… pero lamentablemente, no me lo confirman, me dicen que sigo siendo de prepago. Me dan el teléfono de portabilidad, para que llame allí, y me dicen lo mismo, que sigo siendo de prepago. Llamo de nuevo a la tienda, cada vez más cabreado —normal, digo yo—, me dicen que espere pues más tiempo, que el contrato está vigente y que puedo hacer uso de él, aunque ni en el 123 ni en Mi Vodafone conste. A lo cual les digo que no es cierto, porque si llamo por teléfono me gasta dinero del saldo que tengo… me dicen lo mismo, que espere.
El lunes día 22 llamo de nuevo a la tienda online y quien se pone me dice que todos los problemas que tengo es porque no se puede pasar de prepago a pospago sin tener una antigüedad de 6 meses. Lo cual me pareció ridículo, porque desde el primer momento que activé la tarjeta en una tienda física de Vodafone, me dieron la posibilidad de pasarme a contrato cuando venciera la promoción de internet gratuito hasta el 31 de agosto —lo cual hace evidente que no tenga seis meses de antigüedad.
El martes día 23, cansado, me voy a una tienda física de Vodafone —de nuevo—, para cancelar ese número y hacer un alta nueva, ya que parecía ser la única forma posible de solucionar todo esto. En la tienda me dicen que no pueden ayudarme porque como los trámites se comenzaron de forma online, deben arreglarlo ellos, que son los que han metido la gamba. Ellos pueden darme de alta un contrato nuevo, pero sin hacer nada con el actual; es decir, podría acabar teniendo dos contratos a la vez. No quise, claro.
Más que harto, decidí portar el número a otra compañía, con el fin de que ese número ya no estuviera en Vodafone y saber seguro que no me iban a cobrar dos contratos. Una vez portado, entonces sí hacer un alta nueva, directamente a contrato, y con eso tendría solucionado el problema que llevaba costándome dos semanas —sin contar el tiempo que estuve esperando anteriormente. Ese mismo martes día 23, porto a Movistar en prepago, me mandan un sms, confirmo que quiero portar y ahí queda el asunto. Me dijeron que el día 30 estaría portado, así que el mismo 30 ó 31 tendría un alta de contrato nueva y ya habría terminado de sufrir.
La sorpresa ha venido cuando hoy me doy cuenta que ya soy de contrato, que me avisan, que en Mi Vodafone me aparece como que soy de contrato, y que en el 123 —llamando—, me dicen también que soy de contrato. Asegurándome antes de dar ningún paso, claro. Miro en Mi Vodafone cuál es mi día de cambio de ciclo de facturación y veo que es el día 26 —hoy—; es decir, hoy han arreglado todos los problemas que tenía. Con lo cual, portar mi número a Movistar ya no tenía sentido, así que cancelé la portabilidad. Ahora mismo ya tengo contrato, tengo 3G en el móvil, y si no meten la gamba de nuevo —eso espero—, no voy a tener que llamar a atención al cliente en un tiempo —espero— bastante prolongado… porque ya he hecho llamadas para lo menos medio año.
Si habéis llegado aquí pensaréis: ¿y por qué has aguantado tanto en Vodafone sin irte a otra compañía? Y la respuesta es fácil: conveniencia. En Vodafone me ofrecieron el móvil que me ofrecieron —Vodafone 858 Smart— a un precio de 69€; dejando al margen que en ninguna otra compañía tienes un smartphone Android por ese precio, si me voy a otra compañía ese móvil ya no me serviría, tendría que mal venderlo en eBay y comprar otro —mejor, sí, pero más caro—, cosa que no quería hacer de momento. Así que lo mejor era solucionar todo este marrón de la forma que fuera, pero sin tener que cambiar de compañía.
Espero que la cancelación de la portabilidad se realice correctamente, ya que tienen una avería y el servicio va como va… si no el día 30 estaré en Movistar sin haber querido al final… En fin, si no veis ningún artículo más de esta índole, será que todo salió bien. Espero no tener que escribir más sobre esto, porque ya me aburro hasta yo.
Cuando pensaba que toda mi pesadilla con Vodafone había terminado me di cuenta que no era así. Es decir: sí, el teléfono que me enviaron funciona bien, ese problema se resolvió; el siguiente problema es que con el teléfono venía una oferta en la que se incluía conexión a internet gratuita hasta el día 31 de agosto. Esa parte han debido olvidarla, al menos conmigo.
Cuando recibí el teléfono y comprobé que todo funcionaba bien, emocionado, habilité el 3G y probé a ver qué tal iba. Iba bien, la verdad, de eso no puedo quejarme. Todo genial, pensé. Por curiosidad, entré en Mi Vodafone y aluciné cuando me di cuenta que por cada vez que una app se conectaba a internet me cobraban 0,69€… Y no sólo eso, una de las veces, por simplemente enviar un mísero tweet, me cobraron más de tres euros. Encima ni ocupé los 140 caracteres, si hubiera sabido que me iba a costar tan caro, al menos hubiera aprovechado más los caracteres disponibles… un poco de humor, a fin de cuentas, tampoco viene mal.
Llamé al 123, aunque sepa que es una pérdida de tiempo, pero llame… Tomaron nota de mi incidencia y me dijeron que se pondrían en contacto conmigo. De eso nada. Pasó el tiempo y seguí esperando, hasta que llamé. El cabreo fue descomunal cuando el imbécil de turno que te coge el teléfono —que no tiene ni puta idea de cuál es el problema y se limita a leer en la pantalla del ordenador lo que otros, que dicho sea de paso tampoco tienen ni puta idea, le dijeron que diga— me dice que mi reclamación no procede; que ni procede devolución del dinero que me han cobrado cuando sigo en el período en el que la conexión debería salirme totalmente gratuita, ni restauración del servicio porque me funciona bien. No sabía hasta qué punto alguien puede ser tan incompetente, hasta que se cruzaron en mi camino —maldita sea la hora, dicho de paso.
Cuando la promoción caducara, pasado el 31 de agosto, debería descontarse de mi tarjeta prepago 0,50€ + IVA cada día por la tarifa plana a internet. Ahora mismo, dejando al margen que el servicio debería ser gratuito, se me cobran 0,69€ cada vez que se establece la conexión a internet. Es decir, no sólo no es gratis, si no que me cobran más de lo que deberían cobrarme fuera de la promoción. Esos datos los tengo por escrito en un sms, siguen en la página web y tengo una captura de ella.
Ya hace más de una semana de esto… Y sigue sin haber solución. Ya he perdido toda esperanza de recibir solución, y más aún, de indemnización por la pésima gestión y todo el tiempo que me han hecho perder, arruinando una oferta de la que podría haber disfrutado prácticamente desde el día en que se hizo pública, y sin embargo, creo que no disfrutaré ni un sólo día.
Aunque sé que les dará igual, como esto no se solucione, con un único cliente descontento van a perder tres tarjetas que están a mi nombre. Total, tantos clientes descontentos… supongo que les dará igual uno más que uno menos.
Continuando con el artículo donde comenté mi mala experiencia con Vodafone, quiero alargar un poco más la historia. Y no se merece una actualización, si no la creación de un nuevo artículo expresamente, porque merece la pena que sea así.
Llegó la noche de ese día 13 y nadie daba señales de vida. Durante la tarde llamé varias veces al departamento de Atención al cliente, el 123 de Vodafone, y nadie me hacía ni caso. Simplemente se limitaban a decirme que esperara, que ellos no podían hacer nada más. Y ya sabéis que cuando se les mete una idea entre ceja y ceja, puedes decir lo que quieras, que aunque estés 20 minutos hablando, cuando termines seguirán diciéndote: «tendrá que esperar, señor, nosotros no podemos hacer nada más». Es así.
Y a partir de este momento, sólo puedo mostrar mi agradecimiento tanto a @cesvlc como a @Xoxe. Gracias a los cuales, hoy día 18, tengo el problema resuelto y un terminal nuevo en mi casa. Por fin alguien de Vodafone, @Xoxe, se tomó en serio mi problema, me hizo caso y trató de solucionarlo; cosa que, hasta el momento, nadie había querido hacer. Tal cual me dijo, al día siguiente se pusieron en contacto conmigo para decirme cuándo se realizaría el envío sin coste alguno.
Los altos directivos deberían tener en cuenta el trato al cliente que ofrecen unos empleados y otros. Hay de los que te cuelgan el teléfono porque no les apetece atenderte en ese momento; y hay de los que, como @Xoxe, hacen lo que sea para que el cliente reciba el trato que debería haber recibido desde el principio.
A partir de ahora sí podré empezar a contar mis primeros pasos con Android, ya que todo lo que tenía que ver con Vodafone quedó solucionado. ¡Gracias una vez más!
Antes de lo que ha sucedido hoy, este artículo iba a ser titulado mis desafortunados inicios con Android, pero ni Android ni Google tienen culpa de tan grave desfachatez e incompetencia de Vodafone.
Algunos sabréis que el día 23 de junio hice un pedido a la tienda online de Vodafone, aprovechando que quería un smartphone, del nuevo teléfono que presentó la compañía: el Vodafone 858 Smart —Hawuei U8160—. El día 29 llegó el teléfono a mi domicilio y por la tarde fui a una tienda Vodafone para activar la tarjeta prepago que venía con él. Al rato de haberlo activado me di cuenta que las teclas de volumen que lleva en el lateral diestro del mismo no funcionaban. Al día siguiente llamé a Vodafone para que me lo reemplazaran por otro, como hubiera sido lo normal…
Yo, quizá iluso de mí, pensaba que me podrían enviar a alguna tienda Vodafone física, donde estuviera disponible el terminal, para que simplemente hiciera el cambio allí. Obviamente, no fue tan bonito lo que realmente sucedió. Lo que debía hacer era: esperar a que un mensajero recogiera mi teléfono, que ellos lo enviaran a Madrid —Alcalá de Henares, para ser más exacto—, que el servicio técnico revisara que es cierto que el móvil no funciona correctamente —no, el móvil funciona bien, pero yo os lo envío para que se dé un paseo, porque me aburro y tal…—, y en caso de ser así, harían uso de la garantía de fábrica y me enviarían un terminal nuevo a mi domicilio. El mensajero que debía recoger mi móvil, al final vino el día 6 de julio. Con una previsión de que todo el proceso tarde como máximo 10 días.
Hasta ahí… no era lo que esperaba, pero bueno, pase. Teniendo en cuenta que con el móvil obsequian conexión a internet gratuita, todos los días que van pasando son días que, pese a tener esa oferta, yo no puedo disfrutar de ella. Dejé pasar jueves y viernes; ellos no llamaron, yo tampoco. Iba a llamar el lunes, día 11, pero se adelantaron y me llamaron ellos antes, informándome que los técnicos habían visto que es cierto que no funcionaba correctamente y que haciendo uso de la garantía me enviaban a mi domicilio un terminal nuevo en un plazo de 2 ó 3 días. Bien, todo correcto.
Sigo esperando hasta hoy, que viene un mensajero de SEUR con el móvil, en efecto, pero queriéndome cobrar de nuevo el importe del teléfono. Es decir, venía con un reembolso por la misma cantidad que pagué cuando me dejaron en casa el primer teléfono —el que estaba estropeado—; vamos, que quieren que pague dos veces por un mismo producto. Obviamente, no lo acepto. No voy a ser tan imbécil de caer en ese truco y pagar por el teléfono… para luego que me devuelvan el dinero si quieren y cuando les dé la gana devolvérmelo.
Llamo por teléfono a la tienda online, y siguen el proceso de siempre: pasarme con devoluciones. Allí, tras explicar el problema dos veces, empiezo a cabrearme, porque quien me atiende no me da una solución lógica: que pague el teléfono, que dé mis datos de cuenta bancaria y que en 15 días recibiré una transferencia, devolviéndome uno de los dos pagos que he realizado. Y claro que no lo acepto, no me da la gana pagar dos veces por el mismo producto. Pido tramitar una reclamación y me dicen que desde ahí no se puede, que llame al 123. Todo esto, con un tono lamentable.
Llamo al 123 desde mi viejo móvil, como me dijeron. Explico lo sucedido y quien me atiende me dice que si quiero tramitar una reclamación que envíe un FAX, que ellos no pueden hacerme ninguna reclamación ni pasarme con nadie. Como es lógico, reviento. Le digo que no tengo por qué gastarme dinero en enviar un FAX, cuando simplemente quiero poner una reclamación; que estoy llamando a atención al cliente y que ellos deben atenderme como cliente que soy. Ni corto ni perezoso, me cuelga el teléfono.
Llamo de nuevo al 123, más cabreado aún. Consigo que me atienda alguien con más sentido común al menos, que no sólo no me cuelga, si no que me pasa con el departamento de reclamaciones… Éstos, después de un rato, me dan un número de seguimiento y me dicen que dejan una nota para que la empresa de transportes me haga el envío de nuevo, pero sin coste alguno. Les dejo mi número de móvil para que contacten conmigo cuando haya más información.
Es el momento en el que espero que me llamen informándome de algo, aún no sé nada. Ni cómo quedará ésto, ni cuándo tendré mi móvil, ni si me compensarán por los días de promoción que he ido perdiendo por no poder hacer uso de ella en el smartphone averiado… No sé absolutamente nada. Espero una llamada, porque de aquí, si no me lo resuelven, me voy a poner una denuncia a la Oficina del Consumidor.
Y que vayan sonriendo para la foto, porque esto no acaba aquí. Como no me lo solucionen pronto, vamos a divertirnos, pero todos. Mi nivel de cabreo aumenta velozmente a cada segundo que pasa sin que nadie me dé una explicación lógica o una solución rápida. Porque, pienso, bastaría con llamar a SEUR y que hagan una nueva orden de entrega del mismo paquete, pero sin ningún contrareembolso. Y que eso, a las alturas que estamos, sea capaz de pensarlo yo y una empresa como Vodafone no… es peligroso.
Al final, quien pierde siempre es el mismo: el cliente.
Esta mañana se realizó el sorteo de los partidos que se disputarán durante toda la temporada 2011/2012. Como cada año, me hago mi propio calendario de encuentros en los que juega el Valencia CF y me dispongo a compartirlo con todos vosotros. Este año, el calendario lo he realizado en Google Calendar en lugar de iCal, ya que ahora mi iCal simplemente sincroniza con Google Calendar; así, esté donde esté, tengo mi calendario con todo actualizado, al momento. Sin más complicaciones.
Por el momento, y como en esta liga nuestra se mantiene la emoción hasta el final, todavía no incluyo horarios porque no se conocen. Todos los eventos del calendario están a día completo, e iré actualizándolo conforme se vayan conociendo nuevos datos. Además, también iré incluyendo los horarios de las competiciones de copa (Champions League y Copa del Rey); no solamente irán mostrándose los de la liga.
Cada vez es más frecuente que escriba aquí de Telefónica y es muy mala señal, porque además, suele ser por un trato indebido. Y si mi anterior crítica ya me parecía mal —critica que, por cierto, sigue como estaba—, esta la debería catalogar directamente como vergonzosa.
Quienes tengáis teléfono o internet con Telefónica, pero no Imagenio, sabréis las innumerables llamadas que os hacen para que contratéis Imagenio. Tantas, que ya aprendes a reconocerlos, a decir no me interesa y, si insisten, colgarles directamente… porque hay quienes no aceptan una negativa por respuesta —afortunadamente, no todos. Pero esta técnica nueva parece que la tienen mucho mejor estudiada. Si no fuera porque vi varios detalles que no me cuadraron, casi consiguen engañarme incluso a mí, así que no quiero ni pensar qué podrán hacerles a personas mayores que no se enteren demasiado de qué va todo esto.
La actual estrategia pasa por hacerte creer que, como llevas mucho tiempo en la compañía, van a mejorarte la calidad de tu servicio, aumentando la velocidad de tu ADSL a 10MB simétricos —sí, seguro—, poniéndote un router mucho mejor que el que tienes y «regalándote» la instalación de Imagenio. Y todo eso, sin alterar en absoluto el coste actual de tu factura, dicen. Ellos no saben si tienes descuentos, si tienes promociones de ningún tipo… en mi caso, no sabían ni siquiera que me había mudado de casa —vamos, que para escribir esto tendría que irme a mi antigua casa, para poder tener conexión a internet—; lo único que saben es, que pagues lo que pagues, la factura no se te alterará.
Si lo aceptas, te pasan con otra persona de otro departamento que graba tu conversación, constando como prueba de voz de que has contratado algo de lo que realmente no te han informado bien y han omitido la realidad. Teniendo que contestar en esta grabación a todo con un sí. Y de todas las preguntas, una de ellas es que estás de acuerdo con que tu factura ascienda a 60 euros con un pico, mas el mantenimiento de línea, mas el IVA. Por mucho que te hayan informado de que tu tarifa mensual no se verá afectada, si dices que sí en este punto, date por jodido.
El interés de que la gente acabe contratando Imagenio mediante engaños es muy alto, porque al día siguiente me llamaron de nuevo, con la misma historia. A lo que respondí que si no me envían por correo un escrito —que tenga validez legal— asegurándome que el precio final de mi factura actual no se verá afectado por este cambio, servidor no acepta ningún «regalo». Tras ello, pregunté a un amigo que está mucho más enterado de estas cosas y me confirmó lo que sospechaba: que sí, que es una estafa, y que si lo aceptas a final de mes te llegará una preciosa factura con mucho más dinero del que esperabas.
Lo mejor son los argumentos que te dan, para que te fíes, según ellos, que no van a cobrarte más. Y lo cuento literalmente: «podemos hacer una cosa, usted dé orden en el banco de que no paguen la próxima factura, y si es cierto que el importe total asciende más que el actual, usted no la pague y ya está, no hay problema». Supongo que pensarán que somos imbéciles, que no sabemos que si no pagamos, aparte de que se nos cortarían los servicios, seguiríamos debiendo esa factura y tantas más como lleguen posteriormente a esa. Sin duda, un argumento de mucho peso.
Es una pena… está pasando de ser una empresa por la que sentía especial estima, ya que nunca me había dado problemas, a ser una empresa con la que cada vez estoy más descontento. Y que por cosas como estas, hacen que no me fíe de nadie ya cuando me llaman. Cuando me digan que son de Telefónica, directamente colgaré; como si se tratara de publicidad de otras empresas.
Sirva esto como aviso, para que puedan engañar al menor número de gente posible con este «regalo».