Operadores incompetentes en Telefónica (II)
27/11/2007
Los que me conocen saben que no hablo (en este caso escribo) para quedar bien. Un porcentaje alto de veces que hablo, no es para quedar precisamente bien, pero lo prefiero así para que sepan quién y cómo soy. Adornar la realidad de un modo que no exprese realmente qué es lo que pienso con el único propósito de no molestar, o dejar abiertas posibles malas interpretaciones, jamás fue mi fuerte. Vamos, que para político no serviría.
Rollazo anterior a un lado, quiero seguir con el tema de los operadores incompetentes en Telefónica. Estoy más que convencido de que lo que sucede aquí también sucede en muchas más compañías (incluso en empresas que no tengan nada que ver con la telefonía), pero dicen que el mal de muchos es consuelo de tontos, y el pensar que pasa en muchos más sitios no me soluciona nada.
Sigo peleándome con Telefónica para que me den lo que estoy pagando: MI ADSL DE 10MB. Cuando me lo vayan a poner habrán sacado ya 20MB y ya no me servirá de nada… bueno sí, que a lo mejor al ser el doble de velocidad en vez de un mes tardan dos, entonces mejor 10MB que los actuales 3MB que tengo. No se lo digáis a nadie no sea que me vayan a castigar…
Para los que no lo sepáis, el día ocho del presente escribí un post donde criticaba la mala atención por parte de algunos operadores de Telefónica, y a día de hoy, sigo liado con el tema… ¡pero eso no es todo! hay más cosas que luego contaré.
Sobre la velocidad de la conexión a Internet, ampliar a lo que ya dije en su día que recibí a los dos días el router que me habían comentado, y bien, sin problemas. Lo que también me dijeron es que como máximo en quince días lo tendía (y que no solía tardar eso nunca, que seguro que antes lo tendría). A mí no me gustan en exceso los números, pero si nos ponemos a contar del día ocho al día quince va una semana (que para quien no lo sepa son siete días); del quince al veintidós es otra semana más (recordemos siete mas siete son catorce); del veintidós al veintisiete, que es hoy, son cinco días más (a ver esa memoria: catorce mas cinco son diecinueve). Ahora viene otra operación matemática igual de fácil que las anteriores, pero de una difícil comprensión: diecinueve (los días que pasaron) menos quince (los que me dijeron) son cuatro días. Algo falla. Me sobran cuatro días que no sé de dónde se sacan, y creo que no se necesita ninguna cátedra para saber que me están tomando el pelo.
Indignado, aburrido, y con ganas de plantearles por teléfono las operaciones matemáticas que he escrito antes, llamo a mis amigos los operadores para que me digan si me timaron con mi educación básica porque lo único que he hecho han sido sumas y restas (es algo bastante sencillo).
Pensando que me cogería el teléfono un sudamericano, que no es por nada pero normalmente suelen tener problemas de comprensión con los españoles (¿o es al revés?), y tras quince minutos de reloj esperando a que me descolgaran el teléfono (me persigue ese número) me coge el teléfono un chico español que, por lo que parece, había estudiado en el mismo centro que yo y mis cálculos correspondían con los de él (vamos, que estábamos de acuerdo en que me estaban tomando el pelo). Me recomienda que me espere hasta el día veintinueve que hacen veinte días redondos (veintiuno para mí: desde el día ocho al veintinueve a mí me salen veintiún días, pero a veces las matemáticas no son tan exactas como creemos), y que si no tengo todavía la velocidad cambiada, que llame a atención al cliente y haga una reclamación de mi aumento de velocidad. Impresionante este trato, lo bien que se explicó, lo amable y simpático que era el chaval… Y digo esto porque es bastante raro, como dije antes, los sudamericanos que suelen descolgar el teléfono son todo lo contrario a lo que este chaval ha sido. Sólo por el trato hace que no te cabrees y que se te vayan las ganas de poner una reclamación (reclamación que no va a servir de nada, claro está).
Al margen de esto, hoy al mediodía me doy cuenta que mi teléfono fijo no funciona. Como siempre que hay alguna avería, me crispo. Llamada a Telefónica, descuelga el teléfono un sudamericano (oh…) y se le explica de qué va el tema. Explica (como puede o sabe) que envía un aviso a los técnicos y que cuando sepan algo llamarían por teléfono. Todo el mediodía sin una llamada, principio de la tarde igual, a las siete de la tarde llama mi madre a ver qué pasa, le ponen una excusa y termina colgando… me cabreo, cojo el teléfono, me vuelve a coger otro sudamericano, me cabreo con él diciéndole que he de recibir una llamada importante y que si no me daban el servicio por el que pagaba a final de mes iban a ver mi dinero en el juzgado. El tío se pone chulo y me dice que tienen derecho a tardar hasta cuarenta y ocho horas en arreglar la avería, y que hasta ese tiempo podía estar perfectamente sin línea. Cada vez mi cabreo es más grande, con lo que le pido nombre y departamento para al menos joderle el día y no hacer nada con los datos que me ha dado porque sé que va a ser una gran estupidez. Llamo de nuevo y me atiende al fin ya un español que me explica más o menos bien cómo estaba el tema, que me da el número de incidencia (que no habían facilitado antes) para que si pasa de esas cuarenta y ocho horas (es el plazo máximo de actuación en una línea básica de telefonía) pueda hacer una reclamación de importe por los días que he estado sin teléfono. No obstante, me dicen que cuando la avería esté solucionada me llamarían por teléfono. Es la hora en la que, hace como poco tres horas, la línea ha vuelto a funcionar repentinamente y aparentemente sin problemas… ¿han llamado por ahí a alguien preguntando por mí? porque lo que es aquí no ha llamado nadie…
Otra cosa que me choca es que el teléfono no funcione, pero Internet sí. Vamos a ver, ¿Internet no funciona a través de la línea telefónica? si la línea telefónica tiene avería, ¿cómo se las apañan para que Internet siga funcionando? Seguro que tiene una explicación sencilla y fácil, pero no lo entiendo por el momento (a ver si alguien me saca de esta duda que me corroe por dentro). Y oye, mejor que funcione Internet aunque el teléfono no pueda funcionar, que es algo que gano, pero no por ello entiendo el motivo.
Ale, ya hemos terminado por hoy.










