Gran Hermano 11 llegó a su fin
28/01/2010
Pues sí, la décimo primera edición de Gran Hermando se ha terminado. Ángel, el ganador. De entre los finalistas, diría que mereció ganar. Aunque no tanto si contamos todos los concursantes, que bien por un motivo u otro el público que vota estimó que no deberían haber ganado.
La edición de los récords la bautizaron: fue en la que más concursantes participaron, en la que más repescas hubo, la única en la que como concursantes entraron a la casa una madre y una hija, y también, la primera en la que dos miembros de una unidad familiar votaban por separado y no como una única persona; fue la edición más longeva, y quizá directamente proporcional a ésto fueron el número de reglas quebrantadas. Y por si todo lo anteriormente citado parece poco, es la única edición del mundo en que uno de los finalistas no ha sido nominado en todo el programa.
Y pese a todos los récords que ostenta, que no son pocos, siempre a mi modo de ver creo que es una de esas ediciones que pasará sin pena ni gloria. Que, siendo benevolente, auguro que quedará en nuestra memoria hasta que la siguiente edición dé comienzo. No más. En todo caso, y quizá ni eso, será recordada por la edición en que unas gallegas que, entonces, ni recordaremos cómo se llamaban, cantaban una canción muy moñas siempre que tenían algo que celebrar… o porque les daba la gana, sin motivo aparente. Como un acto de posesión incontrolable.
Esta edición no ha tenido un Ismael Beiro, no ha tenido tampoco ningún Iván Armesto ni ningún Iñigo González que recordar; menos aún ha tenido un Iván Madrazo y, ni por asomo, un Pepe Herrero. Ninguna Beatriz González a la que poder imitar, ni ningún Nicky Villanueva al que recordar cuando, efusivo, solicitaba los papeles de la paella. Tampoco tuvo alguien como el emblemático Jorge Berrocal, que aunque un poco llorón (a mi parecer), se ganó la simpatía del público… Y tantos otros que seguramente me dejaré. Y quizá, los que más caña podían habernos dado, han sido los que, injustamente o no, no han podido llegar a la final. Cosas de la vida.
Quizá la máxima protagonista de esta edición, siendo que en un programa de esta índole debería ser lo último que llegara a suceder, haya sido su presentadora: Mercedes Milá. Que no como en otras ocasiones, haciendo gala de sus buenas dotes como periodista y comunicadora, nos ha deleitado esta vez con un favoritismo y una mala educación que roza la sinvergonzonería.
La casa se ha quedado vacía en espera de la próxima edición. Hasta la vista.










