Escribir por escribir
21/01/2009En un análogo con el programa Hablar por hablar del que tanto he hablado ya en este sitio, y en un alarde de originalidad no se me ocurre otra cosa que titular así esta entrada. Cosas que pasan. Titulo así porque no sé qué poner. Tengo ganas de escribir pero no sé qué. Tantas cosas que decir, algunas que olvidar, y algunas otras que no comentaré por simple y puro desazón.
Bien, he estado unos días sin Internet en mi casa. Desde el quince de diciembre más o menos hasta justamente ayer, a las 11:32 justamente (todavía me acuerdo).
Pasé los últimos días de Navidad bastante enfermo, cogí una gripe-virus (no podía ser solamente una cosa, no…) que me dejó con picos de treinta y ocho y más de temperatura; destrozado físicamente, con una tos increíble y como siempre recurriendo al inhalador de turno para que abra mis bronquios y me permita respirar un poco mejor. Afortunadamente, una vez pasa el catarro más o menos fuerte que todos los años llega puntual a su cita me olvido de estos juguetitos de plástico que tanto dinero cuestan (bendito punto blanco).
Al margen debido a cierta persona del sexo opuesto he descuidado bastante todo lo que no tenía que ver con la jornada laboral; bendita sea por cierto, que cuando no tenía mas que hacer me permitía distraerme un poco. Me aseguro a mí mismo cada día que cuando la conocí no buscaba a nadie; estaba bien yo solo aunque tiempo atrás me costara creerlo. El caso es ese, que la conocí. Afortunadamente en su día, pensé, quizá no tanto ahora… pues justamente también ayer mismo se acabó lo que se daba. Y no diré se acabó lo bueno porque hacía días que esa parte tan buena había ya desaparecido. Resignación, no me queda otra. C’est la vie.
Ahora de nuevo dependo de mí mismo, y conste que tampoco me iba tan tan mal. Desde que tengo el trabajo que ya anuncié en su día, y aunque no sea gran cosa (hoy en día tener trabajo ya es gran cosa…) por lo menos me siento productivo. Dejé de ser un parásito social y me puse a levantar la parte de país que me corresponde. Viento en popa.
En fin, esperar mejores momentos. Aunque los presentes no sean tan malos como pude o pudiera imaginar. Por una parte me alivia y por otra me preocupa… pero eso solamente es una parte más de mis comeduras de cabeza, que ya bien sé que a ningún lado me llevan.
A ser felices.










