El andén del metro
26/05/2007Inauguro una nueva categoría en el weblog para poner esta entrada, y seguro que no va a ser la única que vaya en ella, porque creo que cuando pasa algo, hablar críticamente de ello te hace relajarte y sentirte bastante mejor. Allá vamos.
Estando hoy en el andén del metro, pese a que llevaba, como siempre, mi iPod encendido, no he podido evitar escuchar una conversación que, lejos de terminarse en el andén, me ha acompañado durante todo el trayecto. Se trataba de un par de ceporras hablando de la posibilidad de contagio de enfermedades, de suciedad y del sudor de la gente que se puede acumular en verano en el transporte público.
Pero vamos a ver, ¿qué es ésto? No me lo puedo creer; luego hablan de Michael Jackson. Si tanto les molesta que pueda coger una enfermedad por el sudor de otras personas… ¡no os sentéis! que encima que ocupáis un sitio, que seguro que a muchas personas no les molestaría nada, y se sentarían la mar de a gusto, vais criticando… ¡arhgg!
Ha sido una de esas conversaciones que no duran un minuto ni dos, al menos han sido cinco minutos, y me he bajado en mi parada, dejándolas allí, y discutiendo sobre el tema. ¡por Dios! Había gente a su lado que las miraba como diciendo… pero chicas, ¿estáis así de imbéciles todos los días, o es hoy solamente? Y encima no hablaban para nada bajito, a plena voz, ya no sé si irían ebrias…
Sigo pensando que el transporte público no me gusta nada, y donde esté mi moto… pero de ahí a criticar las enfermedades que se pueden coger… Que se compren un coche, o una moto, o qué se yo… ¡pero que no vayan de seres superiores!
Sé que ésto no tiene demasiado sentido, pero al menos me ha servido para desahogarme.










