Campeones del Mundo Sudáfrica 2010

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iPhone4: ¡lo quiero!

Publicado el Lunes, 7 de Junio de 2010 en Apple

¡sencillamente increíble!, ¡lo quiero!

Magic Mouse

Publicado el Lunes, 22 de Febrero de 2010 en Apple

Como comenté en mi artículo de primeras impresiones del iMac 21,5″, algo que me había encantado del iMac es el Magic Mouse. Y creo que se merece un artículo íntegro para él, porque realmente es buenísimo. Pensaba que el trackpad de mi MacBook era una maravilla, que de hecho lo es, pero es que esto es harina de otro costado. Es, sin duda alguna, el mejor ratón que he tenido hasta el momento. Es rápido, fácil de manejar, completísimo, y tremendamente ampliable en funciones añadiéndole un panel de configuración del que más tarde hablaré. El hecho de que sea multi-touch te permite configurar un montón de accesos directos a opciones y utilizarlo, en general, para un sinfín de cosas. Es mucho más que un ratón, no cabe duda.

La imagen de arriba es el apartado para el ratón dentro del panel de Preferencias del Sistema de Snow Leopard. Como veréis, tiene tres configuraciones básicas en su parte superior: movimiento del cursor, desplazamiento y doble click. Hasta aquí, nada fuera de lo habitual, porque esta configuración la poseen todos los ratones. Ahora bien. Como sabemos, el Magic Mouse tiene un único botón, que ocupa todo lo ancho y largo de éste, y además, superficie multi-táctil. Y bien, aquí es donde viene la panacea de este ratón: la sección multi-táctil, que en la sección de la derecha podemos ver exactamente el gesto que deberíamos hacer para que ese gesto se realice con éxito. Más abajo, como tampoco podía faltar, podemos ver el nivel de carga de las baterías (utiliza dos pilas AA). Sobre cuánto tiempo duran las baterías todavía no puedo confirmarlo puesto que todavía funciona con las pilas que traía de casa.

Ahora sí, como dije al principio, lo mejor que tiene este ratón es que es tremendamente ampliable en gestos gracias a su totalidad de superficie multi-táctil. Y con simplemente instalar un plugin para las Preferencias de Sistema llamado MagicPrefs obtenemos una completísima configuración tal y como se muestra en la captura de pantalla anterior. Como veréis, yo solamente tengo activado dos gestos, de los tantísimos que hay (que en las dos pestañas restantes hay muchos más), pero sobre todo, lo que más me gusta, es que te acelera muchísimo más el desplazamiento del puntero del ratón. A mí me gusta que los ratones sean sensibles cuando deben serlo (y éste lo es, y mucho), pero también me gusta, que si quiero desplazar el puntero rápidamente sea capaz de hacerlo muy rápido en muy poco espacio de movimiento real. Y con ésto, se consigue a la perfección: dando un desplazamiento suave, el puntero se mueve muy precisamente y muy despacio, pero con el mismo movimiento, ejecutado de forma rápida, obtenemos un desplazamiento a gran velocidad que, con moverlo un centímetro (más o menos), podemos cambiar el puntero de una esquina del monitor a otra opuesta. Y eso me encanta.

Así pues, con todo esto, como ya dije, es el mejor ratón que haya tenido hasta el momento. Y dudo mucho que haya otro ratón de similares características, que sea como éste, y que funcione tan, tan bien. Aunque nada es inmejorable, y según rumores y patentes realizadas por Apple, ya están trabajando en un nuevo Magic Mouse que, supongo, será muchísimo mejor que éste. Aunque, sinceramente, ahora mismo no puedo concebir nada mejor.

Primeras impresiones del iMac 21,5″

Publicado el Martes, 9 de Febrero de 2010 en Apple

Llevo unos días dándole uso al iMac. Las impresiones, aunque aún es pronto, son muy positivas. Hasta el momento nunca tuve una pantalla de ordenador tan grande como esta, así que es un mundo totalmente distinto. Y más si la comparamos con la de 13″ que tiene el MacBook que gastaba a diario desde 2006. Poder tener las ventanas de las aplicaciones sin maximizar a pantalla completa es una hemorragia de placer contenido. Ahora mismo puedo estar charlando con alguien desde Adium, navegando por Internet desde Firefox y, también, escribiendo cualquier cosa o investigando qué escriben los demás en Twitter mediante Echofon. Y todo ello sin necesidad de abrir y cerrar ventanas para poder cuadrarlo todo en la misma pantalla. Todo en su sitio, organizado, y sin líos.

Algo que también me impresionó bastante es la calidad de audio que tiene este aparato. Se escucha tremendamente bien. Con un volumen mucho mayor que el del MacBook, y con una calidad de sonido casi comparable a la de muchas minicadenas que se venden en las tiendas como churros y con una calidad más o menos decente. Así que estoy contentísimo con él. El lector de DVD es un Pioneer, lo que también me da que pensar acerca de su buena calidad. Pese a que aún no lo probé demasiado.

Ahora, como tengo esto fijo -es una de las desventajas de los ordenadores de sobremesa- he aprovechado para conectarlo directamente a Internet, mediante Ethernet, y dejando a un lado la wifi dedicándola exclusivamente para el portátil. ¡Y ahora sí que vuela! jajaja xD

La rapidez a la hora de abrir las aplicaciones se nota un montón. Ahora, por ejemplo, Photoshop me abre rapidísimamente. Que es la aplicación que más recursos necesita de todas las que tengo; las demás, como NeoOffice, Illustrator, Acrobar Pro, etc, también se abren y manejan de maravilla. Sin ningún tipo de problemas. Supongo que por algún parámetro corrupto, o qué sé yo, en el MacBook antes de formatearlo Skype daba algunos fallos cuando se abría en vista de contactos en modo grupos: los ponía mal, los duplicaba, etc. Y ahora ha desaparecido el problema. Aunque ya digo que no creo que esto se deba al cambio, pero sí es una mejora que he notado ahora.

En cuanto al Magic Mouse, la verdad es que da para hacer un artículo por sí solo, así que no comentaré mas que es una delicia de ratón. No es comparable a nada que haya podido utilizar hasta ahora. Ni siquiera al trackpad de mi MacBook, que para mí ya era genial. El Apple Keyboard pues, más o menos es como lo que tenía en mi MacBook, es una delicia a la hora de teclear, es bonito, fino, poco ruidoso, de un tacto excepcional… Y ahora tengo para elegir: wireless o con cable USB. ¿Qué más se puede pedir, no?

En fin, por lo demás, cuando ya tenga más tiempo el iMac veré a ver si tengo algo más que decir sobre él, pero por ahora, todo va excelente. Queda pendiente el artículo sobre el Magic Mouse. :D

Ocultar particiones de OSX del escritorio

Publicado el Lunes, 8 de Febrero de 2010 en Apple,Tutoriales

Quizá para los que, como yo, antes de dar el salto a OSX proveníamos de Linux no es tan difícil dar con la solución a este problema, pero lo más seguro es que quienes provengan del mundo Windows no tengan ni idea de cómo conseguir esto.

El problema

Me refiero, a la molesta de tener en nuestro escritorio una partición de uno de nuestros discos duros que jamás vamos a utilizar. Bien sea, porque se trate de una partición de otro Sistema Operativo, bien sea porque no sea nuestra… o por lo que Dios quiera que sea. El caso, es que queremos ver todas nuestras unidades de disco montadas, pero no queremos que cada vez que arranquemos nuestro sistema ESA partición concretamente se monte.

La solución

Es cierto que de forma más o menos fácil no se puede conseguir, porque si seleccionamos la opción de que aparezcan en nuestro escritorio todas las particiones que tenemos montadas, se verán todas sin posibilidad de excepción. Así que lo que debemos indicarle a nuestro Sistema Operativo es que x partición no se monte nunca automáticamente hasta que no lo indiquemos nosotros.

Depende del tipo de formato que tenga nuestra unidad de disco, habrá que proceder de una forma u otra. Y más abajo veremos cómo proceder con cada una de ellas. Las particiones, recordemos que lo más frecuente es que en nuestro OSX tengamos particiones del tipo HFS (Mac OS Plus) pero también podemos tener particiones de Windows, que serían NTFS o las universales, FAT.

Escribiendo algunos comandos en el Terminal

Para obtener el resultado que queremos debemos manipular el archivo fstab que se encuentra (tanto en Linux como en OSX) en /etc/fstab.
Lo primero, es ver a qué disco duro queremos aplicar los cambios. Y para ello, escribimos en Terminal lo siguiente:

diskutil list

Nos aparecerá una lista de todos los discos montados y deberemos fijarnos en el que queremos (es obvio, pero lo indico por si acaso). Debemos fijarnos en el último apartado, donde veremos algo del tipo diskXsY, donde X e Y son números respectivos al disco duro donde se encuentra y qué partición es. En mi caso fue disk1s2 que indica que es el HD número 1 en su partición número 2. Así pues, nos quedamos con ese valor: disk1s2 (en mi caso, en el vuestro el que sea). Ahora, debemos teclear este comando:

diskutil info disk1s2

Reemplazando, obviamente, el identificador de mi disco duro por el que sea en tu caso. Con los datos que obtengamos de ese comando deberemos fijarnos, si estamos ante un formateo en HFS o NTFS, en el valor del Volume UUID que es una cadena alfanumérica bastante larga separada por guiones; en caso de ser FAT, no veremos eso pero por contra tendremos un campo llamado Volume Name. Y si hay dudas sobre qué tipo de formato viene aplicado en nuestra unidad de disco, en el campo Partition Type nos vendrá indicado. Ahora sólo queda editar el archivo que mencionábamos al principio, el fstab. Y para ello, tecleamos en Terminal este comando:

sudo nano /etc/fstab

Tras esto, y para poder editarlo, nos solicitará la contraseña de administrador. Si es la primera vez que nos la pide y no lo habíamos visto nunca, nos daremos cuenta que aunque estemos escribiéndola no aparece nada en pantalla… es un simple sistema de protección de privacidad, aunque no se vea nada, realmente está introduciéndola, así que seguimos introduciéndola y le damos a ENTER.

Lo más seguro es que este archivo este vacío, así que la primera línea será la nuestra. Si por lo que sea no lo está, pues lo que va a continuación lo introducimos debajo de lo que ya haya en el archivo.

Para discos formateados en HFS…

La línea que deberíamos introducir sería esta:

UUID=UUID none hfs ro,noauto 0 0

Reemplazando lo que está en verde por la cadena alfanumérica que obtuvimos del paso anterior.

Para discos formateados en NTFS…

La línea que deberíamos introducir sería esta:

UUID=UUID none ntfs ro,noauto 0 0

Reemplazando lo que está en verde por la cadena alfanumérica que obtuvimos del paso anterior.

Para discos formateados en FAT…

La línea que deberíamos introducir sería esta:

LABEL=NOMBRE none msdos rw,noauto 0 0

Reemplazando lo que está en verde por el valor del Volume Name que obtuvimos del paso anterior.

Finalizando…

Hecho esto únicamente nos queda cerrar el archivo salvando cambios. Para lo que deberemos pulsar CTRL+X, presionar Y para confirmar los cambios y ENTER para indicarle que sí queremos que nos lo guarde en ese archivo y no en otro.

Una vez todo completado sólo restará cerrar el Terminal, reiniciar nuestro equipo y comprobar felices como la dichosa partición a la que tanto asco le teníamos y que no queríamos ver ahí por ninguna de las maneras ya no se muestra y somos un poco más felices que antes. :D

Montando la partición

Este cambio, por supuesto, no es irreversible. Si en un momento puntual queremos montar la partición siempre podemos irnos a la aplicación de Utilidad de Discos, seleccionar la partición que la encontraremos en la lista de la izquierda, y posteriormente darle al icono de Montar (en la barra de menú de arriba).

Si por contra, nos arrepentimos y queremos que siempre que iniciemos nuestra máquina se monte automáticamente (como ocurría antes de hacer todo esto); simplemente habrá que volver a editar el archivo fstab y, esta vez, eliminar la línea que habíamos introducido para evitar que se montara cada vez que se iniciara el sistema.

No era tan difícil, ¿no? ;)

Sólo una imagen…

Publicado el Sábado, 6 de Febrero de 2010 en Apple

…Que dicen que vale más que mil palabras. ;)

Viñetas cómicas