He estando barajando, por unos días, la idea de crear un Tumblelog. No sabía bien para qué iba a usarlo, pero yo quería uno.
Después de mirar varias maneras de hacerlo, de instalarlo, de modificarlo, de hacerlo un tanto más propio, de meter unas cunatas entradas para matar el vicio [...] ¡Ya sé para qué voy a utilizarlo!
Cuando me pongo a redactar un artículo aquí procuro que sea lo más completo posible. Sobre todo, extenso. No me gusta anotar algo como “hoy he tenido un mal día, ¡qué mierda!” Y ojo, que no digo que los que acostumbren a hacer cosas así no tengan por qué hacerlo, ni lo veo mal tampoco, pero simplemente no es mi estilo. Tampoco acostumbro a poner imágenes solamente, o vídeos, etc. Me parece “soso” y al final, por una cosa u otra, si no acabo de encontrar un texto que apropiado acabo por no ponerla.
Así que con esto estará todo resuelto. Pienso meter en el Tumblelog cualquier cosa que vea interesante. Aun sin texto que le acompañe. Ya sea un enlace (que a su vez también metería en del.icio.us), una fotografía que me cause especial interés (que a su vez, si es mía, también estará en Flickr), algún vídeo de YouTube (o cualquier aplicación web de similares condiciones), etc. Sin importarme para nada si lleva texto o no, o si el que lleva es extenso o son dos líneas sin más. Creo que será positivo.
Aunque dudo que alguien lo lea, o que le interese a alguien, aquí tenéis mi Tumblelog. Que también tiene un feed al que poder suscribiros.
Decir además que está basado en el grandísimo WordPress y que el diseño corre a cargo de Felipe Lavín, que se lo ha currado mucho para hacer este diseño para crear un Tumblelog.
Espero que me visitéis, o al menos que me digáis qué os parece.
Hace tiempo que quería poner unas cuantas cosas que me pasaron, y pude ver, el Lunes; además, ayer también fue un día con ciertas cosas que reseñar, pero la mala suerte hizo que no pudiera escribir nada. Como siempre. Cuando llegué a casa había una avería general en la zona de Levante, por parte de Telefónica, y no había manera de conectar a Internet, ¡cabrones! Yo ya no sé, entre los cortes de luz de Barcelona, incluso los de Valencia, que también los hubieron (aunque a menor escala), las averías (o llámese ganas de tocar las narices) de Movistar y sus constantes bajadas de cobertura, y ahora telefónica cortando cortando Internet… ¡estoy hasta la…!
Lunes
El lunes fue un día desesperante. No lo repetiría por nada del mundo. Creo que es el año que más gente estoy viendo en verano en la ciudad. Es insoportable. Bueno, vamos desviándonos de lo que quería comentar, así que no me extiendo más con ésto, que ya hubieron dos tazas de este arroz hace unos días.
Como he de hacer un viaje muy pronto, en el que saldré de España, debía hacerme la Tarjeta Sanitaria Europea, ¿que son ganas de complicarle la vida a la gente? pues sí, la verdad, pero si no te la haces y te pasa algo, lo único que puede suceder es tener problemas.
Bueno, una vez dentro del edificio de la Seguridad Social veo que tengo… ¡noventa personas delante de mí! Pregunto a la que da los números… y me dice que es mucha gente, pero que depende de con qué se compare no es mucha, porque otros días hay mucha más… ¿verdad que tampoco vosotros tendríais ganas de iros después de escuchar esto…?
Vale, me quedo, total, lo único que me puede pasar es estar, como estuve, unas 3 horas, más o menos, esperando que llegara mi turno. Nada que no sea preocupante si dejamos de tener en cuenta que el edificio es muy bonito, todo lleno de cristaleras, por donde el sol se cuela como si estuviera en su propia casa, y que además, el aire acondicionado no funcionaba.
Pienso que la mejor idea es salirme a la calle, que por lo menos correrá algo de aire y se estará mejor, total… el número sabía que no se me iba a pasar… Salgo a la calle y unas preciosas palomas estaban paseándose tranquilamente por la plaza, jugueteando con el agua de una fuente cercana, y de paso, refrescándose. Como seguro que hubiera hecho yo si no fuera por guardar esos malditos modales que debemos guardar los seres humanos, para hacer ver al resto que somos tan racionales como dicen que somos los libros y enciclopedias. El paseo de las palomas iba a acabar casi de raíz, o al menos eso de pasear tranquilamente, vaya. De pronto se acercó una chiquilla pequeña, aunque no tan pequeña, vaya, y empieza a gritarles, a pegarles patadas y a escupirles, mientras solamente se reía… Está claro que no tiene conocimiento (o no el suficiente) y no sabe bien qué es lo que hace, pero lo que me acabó de matar es que la madre se reía con ella y no le decía absolutamente nada… pese a estar toda la gente mirándola a ver si se dignaba a decirle algo… Creo que tenía más conocimiento la chiquilla que la madre.
Empiezo a pasear… me subo a la moto… me da el sol, me bajo de nuevo, me siento en un banco… [...] Al rato entro de nuevo al edificio, y lo primero que me encuentro es un tío intentando ver si sus fosas nasales tienen algún tipo de material tóxico, y justo al lado, otro que parecía concentrado mirando a ver qué podía salir de ahí… Aparte, claro está, de una olor a macho ibérico sorprendente… Así que me salí de nuevo a la calle, que al menos la chiquilla esa pese a su estado asilvestrado, a mí no me hacía ni decía nada.
Al rato me atendieron, por cierto un señor muy amable, con el que finalmente dio por concluido mi día, O al menos la parte más destacable de él. Que por cierto, he de hacer mención de nuevo a la simpatía y amabilidad del chico que me atendió, pues son dignas de mención. Es difícil encontrar hoy en día alguien que te atienda de esa forma y con tanta cordialidad. Y más aún si es verano, y con un calor insoportable que hacía allí dentro…
Martes
Fue otro día para recordar, y sobretodo, por dos cosas nuevas que hice y que nunca antes había hecho. Pero bueno, todo se ha de empezar desde el principio, que sino no tiene gracia. Para el final hay que esperar, y siento la redundancia, al propio final.
Primero quedé con un amigo para matizar unos cuantos detalles de una tienda online que estoy montándole. Quedamos para almorzar y para adelantar un poco de faena pendiente y explicarle más o menos cómo iban las cosas.
Como siempre suele suceder, las cosas siempre tienden a alargarse un poco más de lo que se tienen previsto. Debe ser alguna ley de Murphy que ahora mismo no conozco, pero lo que sé seguro es que ese maldito mago debe estar metido de por medio. Siempre tiene la culpa de algo… no sé cómo se las arregla.
Sigo yéndome del tema, decía que las cosas siempre tienden a alargarse más de lo previsto, y así fue también esta vez. Lo que pretendía ser un almuerzo acabó con comida y volviéndome para casa a las 20:00
Lo bueno del día viene a la hora de comer, cuando planeamos comer juntos, y pensé en un KFC que había bastante cercano a donde estábamos. Total, era algo rápido, bueno, y cercano. No había estado nunca en ninguna tienda de éstas, aunque sí lo había probado, pues una vez vinieron a traérnoslo a casa de un amigo desde donde lo pedimos. Aunque no sé si a esa misma tienda, o a dónde lo pediría él.
La carne me gusta, es barato, y sobre todo, rápido.
Estábamos ya en Gran vía (sobre el número 56), cuando se me ocurrió que en el número 44 de esa misma avenida estaba uno de los dos Starbucks de Valencia. Otro sitio al que quería ir y jamás había ido. Así que ya puestos, fuimos para allí a ver qué se cocía. O qué tomábamos, vamos.
Aunque yo lo tenía bien claro ya.

Fotografía sacada de EFB
Mi elección al final fue un Frapuccino de vainilla con caramelo: uno de los mejores ¿postres? que he probado; un sabor a vainilla auténtico y muy refrescante, con una mezcla de nata que le da un punto… uhmmm… (¿cuándo otro?)
y para más casualidad todavía, si cabe, nos sentamos en la misma mesa que se ve en la fotografía del weblog que apunto justo debajo de la imagen anterior. Mi amigo se pidió solamente un expresso, que no tenía ganas de nada más; comentó que el café estaba también buenísimo. He de volver otra vez con la PDA o con el portátil para probar esa suculenta WIFI de la que tanto se habla por la blogosfera.
Y ahora sí, poco más, si cuando termine de escribir ésto a Telefónica no le da por hacer nada raro, ya podréis verlo, y al fin podrá ser publicado… Por si acaso voy preparándome un “manzanita” + A y un “manzanita” + C por si acaso pasa algo, que así por lo menos lo tendré guardadito…
Lo que se esperaba como un día pasado por todo tipo de trámites, en cierto modo, desagradables no ha acabado siendo tan así. Al menos por mi parte. Un familiar de una persona conocida ha fallecido, por tanto, tenía que pasarme por el tanatorio a la hora de la misa. Sobre las quince horas.
Por la mañana, a eso de las diez, he almorzado con un buen amigo en un barecito de su urbanización. Como de costumbre en mí (y como casi siempre): lomo con unas cortaditas de queso. Y claro, la coca-cola de rigor. Un régimen en toda regla, vamos. De ahí a su casa, con un par de colchonetas y a la piscina. A sufrir como todo hijo de vecino.
De ahí nos hemos ido a la capi a comer, y de ahí al tanatorio a ver a más amigos, y a alguno(s) que hacía tiempo que no veíamos. Un cafetito en el bar, y cada uno para su casa. He llegado a casa, y con el aire acondicionado estoy en el sofá. Bien cómodo. Cerrándoseme los ojos mientras escribo ésto, por lo que intuyo que nada más termine estas líneas caeré frito… Y poco me va quedando ya.
En fin, un día duro, duro…
¡Buenas noches!
Anoche ésta fue la palabra más nombrada en un programa radiofónico que procuro no perderme nunca; estamos hablando de Milenio 3.
El de ayer fue un programa dedicado íntegramente a recordar relatos ya emitidos. Y sí, para los que hemos escuchado el anterior, ya sabemos que es porque están de vacaciones y emiten programas grabados. El momento en el que llega un relato, cada semana, es la parte que más me gusta. Cuidan tantísimo los efectos, los matices, las voces… que hasta parece que sea real. Quizá sea esa mezcla de interés por lo desconocido y miedo a lo que crees que no puedes ver lo que me hace que me encante tanto este programa.
Hablaban, como ya dije, de la sugestión. Comentaban que no era lo mismo escuchar un programa de ese tipo en casa, en la cama por ejemplo y tapado hasta las orejas, que escucharlo en plena carretera, conduciendo por la noche… Y más si lo que cuentan va relacionado con apariciones en curvas o cruces de caminos. Es inevitable, y tú mismo te sugestionas y empiezas a pensar hasta que acabas creyendo ver o sentir cosas que realmente ni sientes ni ves.
Anoche me pasó algo parecido. En uno de todos los relatos que emitieron estaba tan concentrado que creí escuchar hasta una puerta que se abría en casa…
Estaba solo en el comedor. Con el ordenador encendido y unos cascos puestos en las orejas, todo a oscuras menos la leve luz que emite la pantalla de mi ordenador y una lámpara en la que puedes dejar encendida únicamente una bombilla, para así tener una luz tenue… Escuchaba mientras tanto, como es de suponer, el programa de la radio. Narraban un relato en el que mentaban una puerta… Un acto reflejo me hizo moverme uno de los cascos hacia un lado para así poder escuchar por esa oreja lo que pudiera pasar… Y en ese mismo momento escuché el típico ruido de muelles que hacen los paños de las puertas al abrirse… Aún ahora no sé si sería cosa de algún efecto del programa en sí, pero me pareció escucharlo tan real… que hasta creía que había sido en casa… Me quedé paralizado unos instantes y me puse de nuevo el casco y pasé del tema… aunque no del todo: ya estaba sugestionado. Hasta que no me fui a la cama no paraba de mirar por el rabillo del ojo, y de pensar… a la vez que escuchaba el programa.
Hay gente a la que ese miedo, porque no sé si catalogarlo así… les provoque que el tema no les guste, pero en mi caso, hace que el tema me apasione. Quizá por mi afán de descubrir cosas nuevas e intentar saber el por qué y ponerle un motivo a todo… Aunque con estos temas resulta mucho más que difícil…

Hasta aquí he llegado, ¡ya no puedo más! Ha llegado un punto en el que me veo el iPhone persiguiéndome en sueños con un cuchillo en… ¿la boca? Al estilo chucky el muñequito diabólico. Es increíble como un aparato puede hacer y causar todo ésto… ¿o será que no es él? :O
Yo soy fiel seguidor de los productos Apple, pero todo tiene un límite. Desde que Steve Jobs dijo en aquella famosa Keynote que el iPhone era una realidad no se ha hecho más que hablar de él, y cada vez que se acerca el lanzamiento más, y más, y más… ¡argf! Llega el punto de que veas y mires para donde mires ves algo relacionado con el iPhone, son sus peces de colores, o con lo que sea que al final te hace recordar el fantástico cacharrito de la manzanita. Hay que decir que está muy bien, pero no es una maravilla mundial tampoco. Si me lo regalan encantado lo acepto, peor no voy a perder el culo por comprarme uno…
Hemos tenido fakes del iPhone, hemos tenido diferentes precios del iPhone, diferentes tamaños del iPhone, colores, modelos, fondos de pantalla, aplicaciones, posibles futuras versiones, merchandising, fotos robadas de gente usándolo, gentecilla que presume de conocer a Steve y haberle regalado uno, u otros que presumen de tener uno ya en sus manos, tiras cómicas del iPhone [...] gente que daría incluso un pulmón por un iPhone, ¡y hasta tangas de iPhone! Bueno, ésto último no, pero seguro que todo se andará, ¿que no?
Y como ésto, un laaaaaaargo etcétera.
Aseguro que mucha gente como yo también está harta, pero muchos de ellos permanecen a la sombra para que no se les tiren al cuello. Probablemente algún día sea usuario de un iPhone, pero joder… todo tiene sus límites, ¿o no?… :S