21/05/13

Susana Man­za­naro

Susana Man­za­naro es una tienda espe­cia­li­zada en telas de deco­ra­ción situada en Alco­ben­das, Madrid. Si nece­si­tas cor­ti­nas o papel pin­tado Alco­ben­das debe­ría ser tu des­tino y la de Susana Man­za­naro tu tienda a visitar.

Si te ape­tece ver su vídeo de pre­sen­ta­ción, sobre éstas líneas lo tie­nes. Así pue­des ver todo lo que Susana tiene para ofrecerte.

Ade­más tam­bién pue­des entrar en la página de Susana Man­za­naro en Totom­bola, para echarle un ojo y, si quie­res, podrás tam­bién ayu­darme a ganar la bonita col­cha que se está sorteando.

¡Suerte con el sor­teo! Aun­que un poco más de suerte para mí. ;)

19/05/13

[20/​52] Nueva com­pa­ñera de piso

[20/52] Nueva compañera de piso

Como tengo la cos­tum­bre de poner las foto­gra­fías al inicio las líneas en plan gra­cioso que pueda escri­bir ahora sean inú­ti­les, ya que sabréis de ante­mano quién es mi nueva com­pa­ñera de piso. Otra opción sería haber puesto en este caso la foto­gra­fía al final, pero cono­ciendo el com­por­ta­miento humano sé que, por ins­tinto, cuando hubie­seis visto algo refe­rente a una com­pa­ñera de piso habríais bus­cado la foto para saber quién era, sin siquiera leer estas líneas. Teniendo en cuenta eso, cam­biar la foto de lugar me parece más inú­til toda­vía que dejarla encima de estas líneas. Y eso he hecho.

Mi nueva com­pa­ñera de piso ayu­dará a que mi dieta sepa un poco mejor. En casa la adop­ta­mos siendo canija, aún no tenía hogar ni abun­dante refri­ge­rio para aguan­tar una jor­nada de lo más estre­sante; siem­pre va per­fu­mada, con una fra­gan­cia de agra­da­ble olor, y sin pedir ni un cén­timo para el per­fume de turno —a ver si me dice cómo lo hace—. Esta empe­ñada en cre­cer más y más alto, sus aspi­ra­cio­nes son evi­den­tes, y en su caso se harán reali­dad. No como yo, que de pequeño que­ría cre­cer mucho —pasar de los dos metros— pero por más que me mojaba cuando llo­vía no lo he con­se­guido. Sobre todo: no se queja. Se con­forma con lo que tiene y con­forme es. Algo de lo que, por otra parte, muchos debe­ría­mos aprender.

Y dicho esto, que que­ría escri­bir alguna ton­te­ría así ya que hace mucho que no escribo nada al mar­gen de estas cosas, voy al tema de la semana, que es de lo que se trata esto.

Si te has can­sado de leer ya, resumo: la semana ha sido una mierda. y no ha ser­vido para que me motive en abso­luto. Justo lo con­tra­rio de la pasada, por cierto. Así son las cosas. Esta semana dije que iba a ponerme las pilas cami­nando por la mañana, y lo hice. Aun­que no lite­ral­mente, claro esta, me he matado cami­nando, cami­nando muy rápido quiero decir, espe­rando ver unos resul­ta­dos en la bás­cula acor­des al sacri­fi­cio que he estado haciendo. Por las dudas: mucho, para mi estado físico al menos. Y de mi amiga, esta semana un poco menos amiga, no he reci­bido una noti­cia a la altura…

Mi obje­tivo esta semana era alcan­zar los cinco kiló­me­tros. Y repito: a buena mar­cha. Para mí, ahora mismo, esto es: hacer cada kiló­me­tro en unos 9 minu­tos, más o menos. No es que no pueda hacer cinco kiló­me­tros cami­nando; y diez tam­bién podría dando un paseo, pero no es lo que quiero. Eso no me sirve, o no me sirve en la medida que espero para cum­plir mis obje­ti­vos. Y pasan por que­mar toda la grasa que me sobra y, con ello, ir reba­jando peso. El lunes fue un pri­mer intento, a ver qué podía hacer; no lle­gué a los cinco kiló­me­tros, pero entraba den­tro de lo espe­rado. El mar­tes le dio al cielo por llo­rar y no salí… El miér­co­les no lle­gué tam­poco a los cinco, pero metí más cues­tas y ter­miné con­tento pese a ello. El jue­ves iba a lle­gar a los cinco kiló­me­tros ya, como fuera, y en la prác­tica no había dado dos pasos y estaba con la len­gua fuera, como un perro. Cosas que pasan a veces, pero me des­animé un mon­tón. Y si a esto le sumo que ese mismo día es el que me peso y la noti­cia no fue la esperada…

Bueno, el vier­nes lo con­se­guí y pasé de los cinco kiló­me­tros, sin­tién­dome bien, mucho mejor que el día ante­rior. Y miedo me da decir que esta pró­xima semana la idea es hacer todos los días esos cinco kiló­me­tros, pero inten­tando mejo­rar el tiempo o al menos en algu­nas par­tes del tra­yecto sen­tirme mejor, más ligero. Pero como soy valiente ya veis que lo he dicho; sólo queda que el pró­ximo domingo venga a con­tar que, a lo peor no fue como ahora espero o, quién sabe, a lo mejor fue incluso mejor de lo esperado.

Ya os contaré.

15/05/13

San­fer­bike

San­fer­bike es una tienda espe­cia­li­zada en bici­cle­tas, ciclismo y triatlón. Tiene tres esta­ble­ci­mien­tos de venta situa­dos en dife­ren­tes pun­tos de Madrid. En la página de San­fer­bike en Totom­bola están sor­teando una bici­cleta la cual, apro­ve­chando, podéis ayu­darme a ganar, desde este enlace, a la vez que tam­bién par­ti­ci­páis en el sorteo.

Arriba tenéis el vídeo de pre­sen­ta­ción, para que podáis cono­cer­les un poco mejor.

12/05/13

[19/​52] Aquí antes no habían uñas

[19/52] Aquí antes no habían uñas

Esta semana que­ría comen­tar algo que, aun­que no per­te­nece por sí mismo a esta semana, nunca comenté y que­ría hacerlo. Desde hace mucho tiempo, tanto que ni me acuerdo cuándo empezó, me mor­día las uñas. Siem­pre. Pen­saba que por ner­vios, o por ansie­dad… no sé, el caso es que no podía evi­tarlo. O quizá es que no que­ría, por­que me he dado cuenta que era más una cos­tum­bre que una nece­si­dad. En la foto que enca­beza este artículo veis unos dedos —los míos, aclaro— ahora pre­sen­ta­bles, con las uñas como deben ser. Era algo que me daba mucha ver­güenza, y nor­mal­mente escon­día las manos, o lo inten­taba, para que no se vie­ran dema­siado. El 13 de marzo decidí dejar de mor­dér­me­las y hasta ahora; este va a ser el año de los cambios.

Al mar­gen, esta semana y como pro­metí la ante­rior, volví a ponerme las pilas con el ejer­ci­cio. He salido todos los días de lunes a vier­nes a cami­nar; más deprisa que antes incluso. Dán­dole caña de ver­dad, rápido; al menos todo lo rápido que mi cuerpo me per­mite por ahora. Como ya llegó el calor, y salir a medio­día como hacía antes es utó­pico, madrugo expre­sa­mente para salir. Y me cuesta, mucho. Si de por sí ya cuesta salir a la calle a hacer deporte, si madru­gas para esto, toda­vía más. Pero ahí voy, ¡con alegría!

Esta semana, ade­más, volví a hacer algo que me encanta y que por cues­tio­nes eco­nó­mi­cas no puedo per­mi­tirme hacer muy a menudo: salir con la moto y los com­pa­ñe­ros del moto­club. Me lo paso como un enano cada vez que sali­mos, por poco tiempo que sea. Vol­viendo a ver a los ami­gos y cono­ciendo gente nueva. A algu­nos no los había visto desde enero, y a la mayo­ría desde diciem­bre. Al haber empe­zado la dieta y haber cam­biado tanto físi­ca­mente, ellos han notado muchí­simo el cam­bio. No sé si lo sabrán, lo ima­gi­na­rán supongo, pero sus pala­bras hacia mí, mi pro­greso y mi cam­bio, me han recar­gado las pilas; ha sido una inyec­ción de moral, más de la que ya tenía. ¡A tope!

Empiezo a gus­tarme, estoy cada vez más cerca de mi pri­mera meta. ¡Y me encanta! Hacía mucho que no me miraba con bue­nos ojos, que lo que veía delante de un espejo no me gus­taba; no me reco­no­cía, o al menos no reco­no­cía lo que, o quien, que­ría ser. Y este año eso va a cam­biar; estoy en paro legal­mente, sí, pero estoy tra­ba­jando en mí mismo, en ade­cuar mi figura a como me gus­ta­ría ser.

Y ahora sí, ya ter­mino. Esta semana me he expla­yado a escribir.

113 páginas