Cuatro.com o cómo se debe tratar a tus “clientes”

Publicado el Miércoles, 1 de Julio de 2009 en Crítica, Internet

cuatro

Hace ya tiempo que me registré en la página de Cuatro. He participado en sus foros, en algunas encuestas y demás. Con este artículo lo que quiero es, en cierta forma, agradecer la atención al cliente de Cuatro; por otro lado, hacer ver a las demás compañías que puedan visitar este blog que una mejor atención personalizada es posible.

Resulta que el jueves recibía este correo por parte de Cuatro:

Hola, WiZaRd_;

Nos consta que tienes dificultades para acceder a tu perfil de usuario en cuatro.com, ya lo hemos arreglado.

De ahora en adelante, tendrás un nuevo nombre de usuario que te identificará en nuestra comunidad de soy.cuatro y con el que ya no tendrás ningún problema.

Tu nuevo usuario es: cuatro22181.

Disculpa por las molestias
Equipo de Cuatro.com

Y es cierto que días antes quería entrar identificado a la página pero no conseguía recordar la contraseña, así que la solicité de nuevo. Mi respuesta a este correo fue la siguiente:

A quien corresponda:

El único problema que tuve fue con la contraseña; jamás con el usuario. Pedí que se me enviara la contraseña de nuevo, así fue, y desde entonces no he vuelto a tener problema alguno.
Ahora me encuentro con que mi usuario es “cuatro22181″, el cual no me representa en absoluto que, además, es un nombre generado aleatoriamente. Como comprenderá, no estoy para nada de acuerdo.
Quisiera recuperar mi usuario original (WiZaRd_) el cual a nadie pedí que se me cambiara. O al menos que me digan ustedes qué debo hacer para cambiarlo yo mismo pues no encuentro tal opción.

Espero respuesta.
Gracias.

Justo al día siguiente volvieron a contestarme:

Hola Wizard,

Hemos tenido problemas técnicos, estamos trabajando para solventarlo. En breve recibirás un e-mail para poder escoger el nombre de usuario que desees.

Lamentamos las molestias.

Un saludo

Como llegaba el fin de semana y demás, no contesté porque pese a que no me habían enviado el correo era comprensible. Así que el lunes volví a interesarme por la situación, por si acaso se les había pasado.

Tras el intercambio anteriormente citado al final me llegó el correo explicándome el procedimiento para que yo mismo pudiera elegir mi nombre de usuario. Es algo que realmente no me esperaba, porque en muchas ocasiones cuando contactas con una página importante los correos no los contesta nadie.

Así que esto demuestra que aparte de hacer una buena programación, se preocupan por sus clientes.

Gracias y enhorabuena, Cuatro.

Michael Jackson, descanse en paz

Publicado el Viernes, 26 de Junio de 2009 en Actualidad

michael-jackson

Hoy es un día triste para la música. Se nos ha ido parte de nuestra historia, parte de la infancia de muchos de nosotros. Se nos ha ido quien grabó el álbum más vendido de todos los tiempos: Thriller. Todos queríamos bailar como él, y de hecho le imitábamos en muchas ocasiones, normalmente sin éxito. Hemos envidiado su prodigiosa voz y tarareado hasta la infinidad el We are the world, we are the children. Se nos han puesto los pelos como escarpias con canciones como Earth Song y hemos intentado inclinarnos sin éxito como hacía él y su grupo de coreógrafos en la canción Smooth Criminal. Se nos ha ido un grande. Dejemos que las pequeñas cosas actuales no enturbien aquel quien fue y quien en el recuerdo y corazón de muchos de nosotros seguirá siendo.

Michael Jackson NUMBER ONE

Página personal dedicada a la fotografía

Publicado el Viernes, 19 de Junio de 2009 en Mi YO en Internet

fotografia.fjp.es

Aunque quizá más que una página personal dedicada a la fotografía podría considerarse un microsite personal a modo de portfolio, o carta de presentación, enfocado a la fotografía. Hasta ahora tenía una sección dentro de mi página personal, pero he creído conveniente independizarla un poco, haciendo ir desde la propia página personal a quienes estén interesados a la nueva web. Aparte, también podéis ver nueve de las fotos que he realizado. A lo mejor pongo otra sección más y meto un popurrí de fotos, ya veremos.

Lo que más me ha gustado es que es la primera web que creo utilizando únicamente la aplicación iWeb de Apple. Mis páginas siempre las he programado a base de editor de textos (depende de la ocasión: Smultron, TextMate o TextWrangler) pero esta vez quería algo sencillo y rápido de hacer. Y vaya si ha sido rápido, y sencillo.

Hasta ahora iWeb lo había descartado por lo poco personalizable que es, precisamente por estar enfocado a gente que ni quiere ni tiene por qué saber nada de HTML. Y aunque no lo había probado, me lo imaginaba tal como es, pero si acaso un poco más flojo. Y es que en nada de tiempo he tenido una página bastante atractiva con un diseño elegante y subida automáticamente al servidor FTP que yo mismo le he facilitado. Más fácil imposible.

Me quedaré con la parte buena, y es que a ver si con esto alguien se anima y me saco algún dinerito extra, jeje.

¿Qué os parece la página?

La cara de la muerte

Publicado el Miércoles, 17 de Junio de 2009 en Relatos

relatos

Tras la petición de una amiga inauguro esta sección intentando exprimir lo máximo posible mi mente para crear al menos un intento de relato de misterio. Aunque por descontado no estaré a la altura, toda mi inspiración viene de Teo Rodríguez, en este caso del relato titulado Conectado. Vamos allá.

La historia que hoy os quiero contar sucedió hace algunos años en un inhóspito pueblo de nuestra península. De calles estrechas, como cual laberinto, y cuestas que producirían languidez a todo aquel que pretendiera subirlas sin haberse avezado en ellas. Es en la parte más alta de la montaña que flanquea dicho pueblo donde reside una familia adinerada que, hartos del estrés de las grandes urbes, decidió asentar su morada en el sitio más recóndito que pudieran encontrar.

La residencia de los González Latorre -que así se llamaban- contaba con todo tipo de lujos, más de los que cualquier familia entonces pudiera tan siquiera soñar. Impensables hasta el momento en aquella zona. Eran envidiados y sus bienes codiciados por todos los habitantes de la comarca. Aunque no por ello sospechaban que pudieran haberse creado algún enemigo, pues siempre trataron de ser generosos con quienes les correspondían.

Así pues, una de tantas noches, los padres dejaron solo a Ricardo: el hijo menor de la familia. Solían acudir a fiestas que se celebraran por la zona, a cenar a los restaurantes más caros que se pudieran encontrar, o simplemente a dar un paseo por los espléndidos bosques de penetrantes árboles, ávidos de tocar el cielo con sus copas, que se aposentaban en las inmensas laderas que recogía la zona.

Sin nada mejor que hacer Ricardo se conectó a Internet. Quería ver si alguno de los amigos que dejó atrás por las grandes urbes donde sus padres le habían hecho pasar sus días estaba conectado. Pensó que conversar con alguien sería una manera de que pasaran las horas hasta que le entrara el sueño. Al abrir el programa sus ojos deslumbraban una claridad especial pues acababa de presenciar el mayor número de contactos conectados simultáneamente. Los tenía a todos. Saludó a uno al azar pero no hubo suerte, no le contestó. Probó con otro y la experiencia volvió a ser nefasta, tampoco hubo suerte. Así probó con hasta cinco contactos más, sin que ninguno diese señales de vida. De repente todos ellos se desconectaron, no quedaba nadie. Qué raro -pensó-, aunque achacó el extraño efecto a una de las tantas anomalías que se producían en una zona donde apenas se podían contar con los dedos de una mano quienes entonces tuvieran conexión a Internet. Sin más se dispuso a reiniciar el ordenador, esperando que tras el nuevo intento todo funcionara como siempre. Aunque no fue así. Cuando conectó de nuevo seguía sin haber nadie conectado, aunque esta vez percibió un aviso de petición de nuevo contacto. Nada fuera de lo normal si no fuera porque la dirección electrónica desde la que pretendían agregarle era vasamorir@hotmail.com. Al verlo sonrió. Pensó que sería una de las tantísimas bromas que su más reciente amigo, Luis, le había gastado. Sin dudarlo aceptó, abrieron conversación y comenzó increpándole que esta broma no tenía gracia:

- Luis, ya está bien, ¿no? Esta broma ya no tiene gracia.
- ¿Broma? Yo de ti no lo vería como una broma. -respondió la persona que estaba al otro lado-
- ¡Joder, Luis! Ya vale con el jueguecito. Deja de hacer el tonto.
- Puedes tomártelo como un juego si quieres, aunque no creo que te vaya a hacer mucha gracia.

Las respuestas de la persona que se encontrara detrás de esta, supuestamente, broma pesada eran casi automáticas. Era imposible que le diera tiempo a escribir a tal velocidad, casi adelantándose a los pensamientos que él tenía. Lo primero que se le pasó por la mente fue apagar el ordenador y rápidamente llamar a sus padres por teléfono, para que acudieran a casa lo más rápido posible. El ordenador lo apagó desconectando el cable de la pared, cogió rápidamente el móvil y marcó el número de su padre. Aunque algo más raro todavía sucedió. La cobertura móvil en ese pueblo, debido a la altura del mismo, era envidiable. Y ahora mismo acababa de quedarse sin cobertura. Cada vez más nervioso acudió al teléfono fijo, donde no importaría el extraño motivo por el cual se había quedado sin cobertura. Igual que antes, sin llegar a sonar el primer tono el teléfono perdió la señal. Aunque un ruido familiar sonaba cada vez más alto desde la habitación donde tenía el ordenador. Inexplicablemente la pantalla estaba encendida, con la conversación anteriormente mantenida habiendo añadido en su ausencia una desafiante carcajada y una pregunta muy directa: – ¿A quién querías llamar, Ricardo?

Cada vez más nervioso lanza un grito de impotencia hacia el ordenador, con todas sus fuerzas, como si esperara que el individuo estuviera cerca y pudiera oírle. – ¡DÉJAME EN PAZ!, dijo. De nuevo apareció en la pantalla una carcajada acompañada rápidamente de un texto amenazador donde podía leerse: – ¿Que te deje en paz? Te dejaré en paz cuando acabe contigo. Rápido corrió hasta la puerta de entrada a la vivienda, trató de abrir la puerta apresuradamente con intención de abandonar aquella pesadilla e ir en busca de ayuda. La puerta estaba cerrada. Tembloroso sacó las llaves de su bolsillo y, empleando más tiempo del que en cualquier otra ocasión hubiera necesitado, consiguió meter la llave en la cerradura pero ésta daba vueltas sin que la cerradura se abriera. Estaba rota. Se dirigió rápido a una ventana para salir por ahí, pero estaba atrancada. Se apresuró a la siguiente pero también estaba atrancada, no había forma de abrirla. Repasó todas y cada una de las ventanas de la casa, incluso la puerta del jardín, pero todo estaba atrancado. Era como si alguien quisiera haberle encerrado dentro de la casa.

De repente escuchó unos pasos, y de la puerta de la entrada de la casa empezó a escuchar sonoros estruendos como si alguien empuñara una maza y quisiera derribar la puerta. Estaba perdido, no sabía qué hacer ni dónde meterse. Rápido corrió hacia el piso de arriba a encerrarse en la habitación más alejada que había. Delante de la puerta colocó cuantos muebles se encontraban allí consiguiendo así evitar que aquella persona o animal que seguía incesante dando golpes a la puerta entrara en su refugio. Los golpes seguían sonando más y más hasta que de repente dejó de oírse nada. Se asemejaba a una mañana de primavera donde hasta con un poco de atención se pueden percibir los cantos de los pájaros. Pensó que aquello que fuera lo que estaba intentando entrar a su casa había desistido tratándose de una puerta blindada que, teóricamente, es difícil de abrir. Aunque el ruido que las maderas del piso de la casa hacen cuando se camina por encima de ellas arruinó sus esperanzas. Sea lo que fuera lo que estaba intentando entrar en su casa lo había conseguido. Sólo quedaba una vía de escape, y es que al abrirse la puerta la alarma conectada con la seguridad privada de la casa habría alertado de una entrada sospechada al inmueble. Quedaba únicamente esperar a que los servicios de seguridad acudieran en su rescate.

Con todas sus fuerzas hacía fuerzas contra la puerta que hacía de frontera entre lo que quiera que estuviera detrás y Ricardo. Cada vez los pasos se escuchaban más próximos y podía percibir una frase en un idioma que no conocía que repetía una y otra vez, incansable, balbuceando… Podía asemejarse a una especie de oración que no podía entender.

Los mismos golpes que había escuchado en la puerta de entrada ahora estaba escuchándolos aquí. Aunque esta puerta no aguantaría lo mismo. Nada más podía pensar en que de un momento a otro llegara la policía a casa, porque realmente no tenía ya nada que hacer. Hasta que un sonoro estruendo abrió completamente la puerta dejándole entrever a Ricardo una persona muy alta, completamente tapada por una túnica negra y una máscara en cuyos agujeros para los ojos y la boca podían apreciarse tres medias lunas resplandecientes. En ese momento una potentísima luz que brotaba del cuerpo de aquella persona que estaba asomada en la puerta le cegó completamente…

A la mañana siguiente, cuando sus padres llegaron a casa, asustados tras ver la puerta de la entrada totalmente destrozada recorrieron toda la casa en busca de su hijo quien por más que llamaban no contestaba. Lo primero que les vino a la cabeza es que lo habrían raptado, pero la realidad fue muchísimo peor. Cuando llegaron al cuarto donde había pasado sus últimas horas Ricardo se encontraron con el cadáver de su hijo descuartizado, sangre por todas partes y sobre el difunto cuerpo una nota que decía Te advertí que no era una broma. Los padres a día de hoy siguen en terapia por lo que aquella mañana vieron y que nunca podrán olvidar; se mudaron y ahora viven en el extranjero. En cuanto al crimen, la policía a día de hoy aún no ha resuelto el caso pues de ninguna parte pudieron extraer huellas que pudieran inculpar a alguien…

Lo que nunca sabrán… es que esas tres medias lunas que Ricardo vio antes de morir eran… la cara de la muerte.

Pensamientos paranormales

Publicado el Martes, 16 de Junio de 2009 en Historias

carretera

Quienes me conocéis o me seguís sabéis que los fenómenos paranormales son algo que me fascina. Ante cualquier cosa imprevista por mi cabeza suelen pasearse pensamientos de esta índole: un ruido, una luz, algún movimiento… Siempre trato de buscar alguna explicación más allá de donde llegaría la lógica. Aunque normalmente siempre me lo callo porque son cosas que no a todos gustan. Pero a mí me divierte, me entretiene, me hace pensar y darle vueltas a la cabeza con las teorías; a veces me puede la sugestión y en los que serían peores momentos es cuando mejor lo paso.

El viernes volvía de una boda. Volvía con mi moto y tenía dos opciones, o volverme por la autovía o disfrutar de la noche y su fresquito paseándome por una carretera secundaria que está muy bien. Cruzas algunos pueblos donde a esas horas nadie más te acompaña. Y dejados atrás, únicamente te encuentras con la compañía de la siempre presente luna blanca, iluminando levemente las copas de los árboles que aderezan los arcenes de las vías por donde marchas.

Como no podría ser de otra forma, mientras disfrutaba de pasear a lomos de mi moto en la oscuridad de la noche pensaba en la multitud de leyendas urbanas que tienen como denominador común una carretera. Incluso recuerdo al menos tres relatos de Teo Rodríguez que también se centran en este escenario que, con determinadas palabras bien dichas, pondrían los pelos como escarpias a cualquiera. En esos momentos me hubiera gustado poder estar escuchando al mismo tiempo Milenio 3, tal como hiciera en aquellas vacaciones donde escuchara un relato sobre la Santa Compaña desde la mismísima Galicia. Increíble.

Fue un viaje placentero. Después de un día caluroso acechó la noche dejando el típico fresquito de esta zona (que dicho sea de paso, no todas las noches de este año se deja caer), y mi mente haciendo de las suyas. Como casi siempre.

Y por qué cuento esto, pensaréis. Pues no lo sé. Y no lo sé porque quizá ni esté contándolo tal como en su momento lo vivía. O quizá sí, pero no sea capaz de hacéroslo llegar así a vosotros.

A lo mejor, si me lo pienso, quizá un día de estos os contaré algo de la casa donde vivo, que seguro que os gustará.